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Guías: Salud y Desarrollo
(Health and Development Tips)


La Ansiedad por la Separación en los Niños

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD

¿Qué es la ansiedad por la separación?

  • Es un tipo de ansiedad (angustia, malestar, tensión y temor) que experimentan los niños cuando se separan o alejan de los adultos a quienes están más apegados, típicamente sus padres o encargados.
  • El niño se aferra al adulto, se niega a apartarse, rechaza a otras personas, se tensa, se queja, llora, grita.

¿Es normal que los niños manifiesten ansiedad por la separación?

  • Sí es normal, es un fenómeno observado a través de la historia y alrededor del mundo.
  • Ya que los niños pequeños no pueden sobrevivir sin adultos que los cuiden, la ansiedad por la separación es un temor básico del ser humano que nos sirve para mantenernos a salvo.
  • Aunque es una experiencia desagradable, es un buen indicador, ya que señala que el niño reconoce a quienes le cuidan y que ha establecido vínculos afectuosos con éstos.
  • La ansiedad por la separación es una etapa normal del desarrollo infantil; la mayoría de los niños la experimentan en la infancia.
  • Pudiera representar un trastorno emocional en niños de más de 18 meses de edad.

La ansiedad por la separación según la edad de los niños:

  • La ansiedad por la separación suele seguir un patrón predecible.
  • Frecuentemente los bebés de unos 6 meses lloran y gritan al quedarse solos, para llamar la atención.
  • Gran parte de los infantes muestran síntomas de ansiedad por la separación de sus padres o encargados entre los 8 y los 18 meses, pues al no saber que regresarán, se sienten inseguros y vulnerables.
  • Usualmente se manifiesta con más intensidad entre los 8 y los 18 meses de edad, y mengua alrededor del 2do cumpleaños.
  • La ansiedad ante la separación suele cesar una vez que los niños comprenden que sus padres no han desaparecido y que han de regresar.
  • Al apartarse de sus padres o encargados, muchos niños entre los 18 meses a los 3 años hacen berrinches como muestra de angustia y para tratar de influenciar a los adultos.
  • Entre los 3 y los 5 años usualmente los niños demuestran sentirse ansiosos al separarse de sus padres o encargados al comenzar el preescolar o la escuela.
  • La ansiedad por la separación que experimentan muchos niños al comienzo de la guardería o la escuela cede cuando se sienten suficientemente seguros en el nuevo entorno y son capaces de confiar en otros adultos aparte de sus padres.

Causas de la ansiedad por la separación:

  • Los bebés y niños pequeños no tienen noción del tiempo, por lo que piensan que lo que ya no ven, ha desaparecido.
  • En medida que los niños se sienten seguros en compañía de sus padres o encargados, se sienten inseguros al separarse de éstos, especialmente fuera del entorno familiar del hogar.

Influencia del temperamento y la herencia:

  • Aunque todos los niños sienten ansiedad, el temperamento y la genética predisponen a ciertos niños a ser más ansiosos que otros.
  • Hay niños cuyo temperamento alto en reactividad y bajo en adaptabilidad les hace más propensos a experimentar ansiedad.
  • Los niños pueden heredar una tendencia a responder a las situaciones novedosas con niveles altos de tensión, preocupación, y temor.

Influencia de los factores ambientales:

  • Aún en niños mayorcitos, la ansiedad por la separación puede precipitarse o intensificarse cuando ocurren cambios en su entorno.
  • Sucesos tales como el nacimiento de un hermanito despiertan en los niños sensaciones de vulnerabilidad; sienten que han de competir por la atención de los padres, por lo cual no quieren separarse de éstos.
  • El cambiarse de casa representa para el niño separarse de un entorno físico familiar y enfrentar uno desconocido, por lo que muchos niños responden a la mudanza con ansiedad y con aferramiento hacia los padres.
  • Los acontecimientos traumáticos, tales como accidentes, victimización, desastres naturales, y la muerte de un ser querido pueden desencadenar retrocesos en la trayectoria de desarrollo del niño, inclusive la manifestación de ansiedad por la separación más allá de la edad típica.

Prevención de episodios de ansiedad excesiva ante la separación:

  • La actitud de los padres es fundamental para que la ansiedad por la separación normal no se convierta en un trastorno de ansiedad.
  • Cuando los padres se sienten inseguros, le transmiten inseguridad y falta de confianza a sus hijos.
  • Los padres deben cultivar un apego seguro con sus niños, demostrándoles atención y afecto, y satisfaciendo sus necesidades.
  • Pueden jugar juntos juegos de separación y regreso, de esconder y encontrar, los cuales les enseña sobre conceptos tales como constancia y permanencia.
  • Permitir y promover que los niños se relacionen con personas de confianza, para reducir la dependencia excesiva hacia los padres o encargados.
  • Ir aumentando gradualmente la duración de las ausencias de los padres.
  • Fomentar la autonomía del niño al presentarle opciones y oportunidades de actuar independientemente según sus capacidades.

Preparando al niño a lidiar con las separaciones:

  • Para que los niños se desarrollen sanamente, es necesario que experimenten situaciones de separación y reunificación de sus seres queridos.
  • Estas experiencias ayudan al niño a comprender que lo ausente puede volver a hacerse presente, y a aprender a crear representaciones del padre ausente.
  • Las experiencias de separación enseñan al niño a aceptar nuevas personas y lugares seguros, lo que desarrolla su sentido de confianza en el mundo fuera del hogar.
  • Si evitan toda separación, los padres pueden comunicar a los niños su propia ansiedad, poniéndoles a riesgo de desarrollar un Trastorno de Ansiedad por la Separación.

Ayudando a los niños a sobreponerse a la ansiedad por la separación:

  • Escuchar al niño, pidiéndole que exprese sus temores.
  • Comunicarle comprensión y confianza.
  • Decirle que es normal sentirse incómodo al separarse de los padres.
  • Representar con muñecos o marionetas las escenas de separación y reunificación.
  • Informarle con un tono positivo sobre lo que sucederá en su ausencia.
  • Explicarle dónde estarán los padres cuando no están con el niño.
  • Confortarle indicando cuándo regresarán (después de la siesta o la merienda…).
  • Recordarle que los padres siempre regresan.
  • Establecer una rutina breve al despedirse del niño (besos, abrazo, canción…).
  • Ocuparle con una tarea para que se sienta involucrado en el proceso.
  • Dejar con el niño fotos y artículos familiares (cobija, juguete…) que le recuerden a los padres.
  • Alabar sus intentos por tolerar y superar la ansiedad.
  • Reconocerle y premiarle cuando tolera la angustia por la separación.
  • Antes de la primera vez en que se deje en la guardería, visitarla con el niño y compartir tiempo agradable allí con el proveedor de cuidado infantil.
  • Conversar con el proveedor de cuidado infantil para coordinar esfuerzos.
  • Cuando el niño exprese ansiedad por la separación, el proveedor debe consolar al niño y comunicarle que entiende su angustia.
  • Tanto padres como proveedores pueden intentar provocar emociones que combaten el temor en el niño, tales como la confianza, la seguridad, la tranquilidad, y la risa.
  • Una vez se retiren los padres, distraer al niño con objetos y juegos llamativos.
  • Los padres no deben partir sin despedirse cuando el niño está atento.
  • Los padres no deben sucumbir al llanto del niño, dilatando la partida.
  • No burlarse, avergonzar, ridiculizar ni regañar al niño por su ansiedad.
  • No mentirle al niño.
  • No dejar al niño esperando su regreso.

El trastorno de ansiedad por separación:

  • Los padres deben procurar asesoramiento profesional si la ansiedad ante la separación es excesiva, causa angustia, interfiere con el aprendizaje y el funcionamiento social del niño, y persiste más de 4 semanas.
  • Según la Oficina del Cirujano General del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos, en el 4% de los niños con ansiedad por la separación la angustia no disminuye, sino que se convierte en un Trastorno de Ansiedad por Separación.
  • El diagnóstico y la intervención temprana del Trastorno de Ansiedad por Separación reduce el impacto del trastorno en el desarrollo y bienestar del niño.
  • Sin ayuda profesional, los síntomas pueden incapacitar al niño, y extenderse a largo plazo.



Balanceando la Nutrición y el Presupuesto Familiar

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD

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La recesión económica actual está impactando lo que comen nuestros niños, familias y comunidades a través de los EEUU. Una de las consecuencias negativas considerables y peligrosas de los ajustes a los presupuestos familiares es que nuestros niños no se alimenten sanamente.

Es un hecho que los niños que comen bastantes frutas y verduras, y poca grasa y azúcar, tienen menos riesgos de desarrollar enfermedades serias que quienes no lo hacen. Mas en muchos hogares, aunque se tenga la mejor intención de servir comida nutritiva, el dinero no parece alcanzar para los alimentos más saludables. Por esto los niños Latinos están consumiendo demasiada comida chatarra, y sucumbiendo en cifras alarmantes a la obesidad, la diabetes, y al riesgo de desarrollar problemas del corazón.

La salud de nuestros niños no tiene precio. Las buenas noticias son que los padres de familia tienen opciones para alimentar sana y económicamente a sus hijos. ¡Podemos proveerle a nuestra familia una nutrición balanceada sin “desbalancear” el presupuesto familiar!

Al Comprar:

1. Cocinar más en casa y comer menos fuera.
2. Evitar salir de compras cuando sienta hambre.
3. Planificar las comidas usando productos económicos sanos.
4. Llevar lista de compras sobre lo que necesite, para no comprar impulsivamente.
5. Rendir al máximo los cupones de descuento y cupones de alimentos.
6. Aprovechar los comestibles cuando están en temporada y en oferta.
7. Comparar precios y contenido nutritivo al elegir alimentos.
8. Escoger productos genéricos con igual contenido nutritivo.
9. Considerar frutas y verduras congeladas; alimentan igual y duran más que frescas.
10. Comprar al por mayor sólo lo que usará en grandes cantidades.

Al Comer:

1. Alimentar a los bebés con leche materna, y tomar agua en lugar de otras bebidas.
2. Desayunar diariamente en casa.
3. Cargar consigo refrigerios sanos, para evitar la comida rápida o de máquina.
4. Servir porciones menores, y preparar las sobras el próximo día modificadas.
5. Consumir alimentos cultivados en el balcón o patio.

Al Consumir Información:

1. Alimentos y nutrición para niños y jóvenes (Janice Pratt VanCleave)
2. Gordito no significa saludable: Lo que toda madre Latina debe saber para criar niños más felices y saludables (Claudia González, Lourdes Alcaniz)
3. La nutrición puede determinar el futuro de tu hijo (Acacio, Edmundo)
4. Nutrición y salud: Principios prácticos para una vida saludable (José Caruci)
5. Para que tus hijos coman bien (José Luis Romero)


Comiendo y Moviéndonos: Nutrición y Ejercicio para el Desarrollo Saludable de Nuestros Niños

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD
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Los estudios científicos señalan contundentemente la gran importancia de una buena nutrición y un estilo de vida activo para el crecimiento sano durante la niñez.

Los niños que se ejercitan regularmente y comen bastantes frutas y verduras, y poca grasa y azúcar, corren menos riesgos de desarrollar condiciones serias, tales como la diabetes, enfermedades del corazón, y hasta cáncer.

Más allá de los beneficios de salud física, los estudios demuestran que la alimentación balanceada y el ejercicio fomentan el aprendizaje escolar, y el desarrollo emocional y social durante la niñez. Después de todo, como dice el refrán, “mente sana en cuerpo sano.”

El comer saludablemente y el ejercicio frecuente sirven de fuentes de energías para realizar las tareas diarias, y ayudan a reducir el estrés.

Además, el comer y ejercitarnos proveen oportunidades de compartir y disfrutar como familia.

Mas con el ajetreo y las presiones diarias, y en las temporadas de fiestas, no es fácil sacar tiempo o tener la disciplina para comprar y preparar comidas balanceadas, y ejercitarnos todos los días. “Del dicho al hecho, hay un gran trecho.”


Recomendaciones generales para desarrollar hábitos de alimentación saludables:

  • Moderación- “Ni poco, ni demasiado,” “Todo en exceso hace daño”
  • Comer 5 o más porciones de frutas y verduras de diferentes colores diariamente (dan energía, son bajas en grasa y sodio, contienen nutrientes importantes y fibra, y son económicos).
  • Comprar y tener disponibles y al alcance frutas y verduras frescas, secas, congeladas, o enlatadas
  • Al ir de compras, llevar lista incluyendo alimentos saludables
  • Al cocinar, modificar las recetas para reducir la grasa y aumentar el contenido nutritivo
  • Al comer comida de establecimientos de comida rápida, camiones de comida ambulante, y máquinas vendedoras, escoger los alimentos más sanos
  • Desarrollar el hábito de desayunar diariamente
  • Crear ambiente agradable, tranquilo, y sin distracciones a la hora de comer
  • Comer juntos como familia regularmente; si no a diario, varias veces por semana

Recomendaciones particulares a la niñez:

  • “ De tal palo, tal astilla”
  • Recordar que los niños observan y hacen lo que ven hacer a los adultos
  • Cuidado con “Predicar la moral en calzoncillos”
  • Involucrar a los niños al escoger los alimentos cuando vaya de compras
  • Estimular a los niños a probar alimentos variados desde temprana edad
  • Ofrecer a los niños opciones de alimentos saludables entre los que puede escoger
  • Presentar los alimentos de maneras atractivas para los niños
  • Reducir el consumo de dulces para los niños, pues contribuyen a la putrefacción de los dientes.
  • Usar leches descremadas después de los 2 años de edad
  • Ofrecerle a los niños pequeños 5 o 6 comidas pequeñas a través del día
  • Escoger cereales no azucarados para los niños
  • Servir porciones apropiadas a la edad y tamaño de cada niño
  • Evitar usar la comida como premio para los niños
  • Supervisar la comida de los niños. “El ojo del amo engorda al caballo”
  • Consultar a un pediatra, a un nutricionista, o a un sicólogo si le preocupan los hábitos alimenticios de sus niños
  • Consultar a un pediatra o a un nutricionista si hay historial de diabetes u obesidad en la familia

Cómo reducir las grasas, las azúcares, y las calorías innecesarias:

  • Antes de cocinar, quitar la grasa y el pellejo a las carnes
  • Al cocinar, hornear, asar, hervir, o cocer los alimentos al vapor o en horno microondas, en lugar de freírlos
  • Al cocinar, hacer sopas, o salsas, botar la grasa que sueltan los alimentos
  • Al cocinar, usar agua en lugar de aceite cuando sea posible
  • Al aderezar, usar salsas sin grasa o bajas en grasa
  • Usar mermelada de fruta en lugar de mantequilla, margarina, o mayonesa
  • Escoger productos bajos en grasa cuando estén disponibles
  • Reducir el consumo de carnes y productos animales
  • Reducir el consumo de cremas y quesos
  • Reducir el consumo de mantecado y postres dulces
  • Reducir el consumo de bebidas gaseosas

Cómo aumentar las vitaminas, los minerales, y la fibra:

  • Añadir frutas a las ensaladas
  • Añadir vegetales a guisos, sopas, y platos de arroz o pasta
  • Comer frutas o vegetales como merienda
  • Comer frutas a la hora del postre

Recomendaciones para desarrollar un estilo de vida activo:

  • Envolverse en algún tipo de ejercicio por un mínimo de 30 minutos al día
  • Incorporar la actividad física a los quehaceres diarios (por ejemplo, caminar en lugar de ir en auto, tomar las escaleras en lugar del elevador)
  • Apuntarse en clases de baile o artes marciales
  • Anotarse en equipo deportivo
  • Ejercitar a las mascotas
  • Jugar activamente dentro y fuera del hogar
  • Escoger tanto actividades de grupo, como algunas que se puedan realizar a solas
  • Incluir tanto ejercicios aeróbicos, como aquellos que desarrollan flexibilidad y fuerza
  • Sentar metas realistas
  • Ofrecer recompensas periódicamente, como motivación
  • Hacer del tiempo del ejercicio un tiempo divertido (por ejemplo, poniendo música)
  • Reducir el tiempo ocupado frente a la televisión, la computadora, y jugando juegos de video
  • Planificar excursiones semanales de familia que envuelvan actividades físicas

Cuidado Pediátrico: Las 5 "P"

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD
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Prevención
:
  • Procurar atención médica y dental durante el embarazo.
  • Evitar rayos X durante el embarazo.
  • Evitar el alcohol y las drogas durante el embarazo.
  • Buena alimentación y vitaminas (para las mamás embarazadas, y para los niños).
  • Usar leche materna como sea posible.
  • Evitar las bebidas dulces.
  • Evitar que los niños se duerman tomando líquidos (excepto agua).
  • Actividad física y descanso (para las mamás embarazadas, y para los niños).
  • Acostar a los bebés boca arriba para dormir.
  • Cumplir con todas las citas médicas, aún las de rutina, aunque los niños estén saludables.
  • Vacunar a tiempo, y conservar el registro de vacunas.
  • Visitar al dentista por lo menos anualmente.
  • Proteger a los niños de los rayos del sol.
  • Evitar el humo del cigarro en el ambiente de los niños.
  • Evitar ambientes de mucho estrés o violencia.
  • Nunca sacudir a los bebés.
  • No darle aspirinas a los niños.
  • Usar todo el antibiótico recetado para sus niños, aunque parezcan ya recuperados.
  • Poner a los niños en los asientos de auto siempre que viajen en auto.
  • Tomar precauciones contra envenenamiento, ahogo, electrocución, quemaduras, caídas.
  • Observar cuidadosamente a los niños para notar temprano cualquier cambio o problema.

Prontitud:

  • Tener los números de emergencia a la mano.
  • Ir a la sala de emergencia de un hospital cuando necesite atención urgente.
  • Consultar libros o profesionales en cuanto tenga una preocupación sobre la salud.
  • Llegar a las citas médicas puntualmente (o cancelarlas con anticipación).

Preparación:

  • Mantener abastecido el botiquín de primeros auxilios en su hogar.
  • Tomar cursos de primeros auxilios y/o de resucitación cardiopulmonar.
  • Informarse sobre opciones de seguros médicos y dentales.
  • Traer acompañantes a las citas médicas si pueden servirle de ayuda o apoyo.
  • Educarse sobre las condiciones de salud o enfermedades de sus niños.
  • Educarse sobre los tratamientos y las medicinas de sus niños.
  • Mantener a la mano una lista de las medicinas de sus niños.
  • Mantener una reserva de las medicinas de sus niños, en caso de desastre.

Pedidos:

  • Pedir una lista de los síntomas serios que requieren consulta médica.
  • Pedir apoyo a sus familiares, amistades, y a grupos de apoyo cuando lo necesite.
  • Pedir ayuda profesional cuando lo crea necesario.
  • Pedir referidos a especialistas si sus niños los necesitan.
  • Pedir segundas opiniones médicas si duda, o desea confirmación.
  • Pedir traducción al español si la necesita para comunicarse efectivamente.
  • Pedir copias de los expedientes médicos de sus niños.

Preguntas:

  • Formular preguntas claras y específicas.
  • Hacer preguntas durante consultas telefónicas.
  • Hacer preguntas durante consultas en persona.
  • Pedir aclaración cuando no entienda las recomendaciones médicas.
  • Preguntar sobre las opciones disponibles y sus posibles riesgos.
  • Apuntar sus preguntas y las respuestas que reciba.

Depresión en Niños y Adolescentes

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD

Lamentablemente, la depresión en niños y adolescentes es más común de lo que pensamos. Sin embargo, a menudo no se detecta o trata temprano porque puede manifestarse de manera diferente a la típica en la adultez.


Síntomas
  • Tristeza o irritabilidad persistentes
  • Pérdida de interés en actividades favoritas
  • Falta de energía, malestar, y dolores
  • Cambios en el comer o dormir
  • Sentido de culpabilidad y desesperanza
  • Falta de concentración
  • Deterioro en los estudios
  • Aislamiento o problemas en las relaciones
  • Conductas autodestructivas

Causas y Efectos

Los episodios depresivos son precipitados por una combinación de factores bioquímicos (predisposiciones genéticas y desequilibrios hormonales) y psicosociales (pérdidas, problemas con familiares o pares, y presiones escolares y sociales).

La depresión tiende a correr en familias, y afecta a niños y a niñas, aún desde temprana edad. Sus repercusiones impactan su aprovechamiento académico, sus relaciones interpersonales, y su sentido de amor propio, hasta el punto de desear morir y hacer intentos contra su vida. En busca de alivio para el malestar de la depresión, a veces recurren al alcohol y a las drogas, complicando aún más la situación.


Tratamientos

Afortunadamente, tenemos a nuestro alcance recursos y tratamientos para enfrentar la depresión. En el Área de la Bahía existen fuentes de ayuda para todo niño y jóven, sin importar su situación migratoria.

Los psicólogos (licenciados con títulos de Ph.D., Psy.D), terapeutas de parejas y familias (con licencia MFT), y trabajadores sociales clínicos (siglas profesionales LCSW) ofrecen terapias y consejería individual, familiar, y grupal. Los pediatras y psiquiatras de niños y adolescentes, siendo médicos, también pueden recetarles medicinas psicotrópicas para los síntomas de la depresión.

El tratamiento puede tener lugar mientras el niño o adolescente vive en su hogar, o en hospitales o instituciones residenciales si necesitan intervención intensiva y supervisión profesional mientras se estabiliza su condición emocional.

  • Si el niño o joven tiene seguro Medi-cal, califica para evaluación y tratamiento de salud mental gratis por medio del programa EPSDT. Llame a su oficina de Medi-cal o pregunte en su clínica de salud.
  • En California, si el niño o joven tiene un plan de educación especial (PIE), tiene derecho a asesoramiento y seguimiento gratuito por medio del programa AB3632. Procure orientación en su escuela.
  • Los planes de seguro de salud incluyen beneficios de salud mental o psiquiatría. Infórmese llamando a su representante.

En Caso de Crisis

Línea para prevenir el suicidio: 1-800-SUICIDE, 1-800-784-2433
Línea para familias con estrés: 1-800-829-3777
Línea de información y referidos en crisis: 1-800-543-7283
Líneas para jóvenes: 1-800-843-5200, 1-800-637-0701, 1-800-999-9999

La depresión infantil y juvenil es desconcertante y angustiante. Mas hay ayuda y hay cura. ¡Adelante, que sí se puede!


La Diabetes y Nuestros Niños

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD

La diabetes afecta de manera desproporcionada a los Latinos, incluyendo a nuestros niños. ¿Sabía usted que más del 10% de los Latinos tienen diabetes, y que uno de cada dos niños Latinos nacidos desde el año 2000 probablemente desarrollará diabetes?

Definición:

La diabetes mellitus es una enfermedad seria causada por deficiencias en la producción o utilización de la insulina que ayuda a convertir el azúcar en energía.

La diabetes tipo 1, más común en niños y adolescentes, tiende a requerir inyecciones diarias de insulina. La diabetes tipo 2 es común en los Latinos, y se trata con regímenes alimenticios y de ejercicio, con medicinas y/o inyecciones de insulina.

Atención:

Los niños que tienen familiares con diabetes, y los niños que están sobrepeso, que comen comida chatarra, y que pasan cuatro horas o más al día en actividades sedentarias tales como ver TV y jugar juegos de video corren algo riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Algunos de los síntomas de la diabetes son: sed y hambre constantes, orinar frecuentemente, aumento o pérdida de peso, cansancio, irritabilidad, visión borrosa, piel oscura alrededor del cuello, lesiones en la piel que tardan en sanar, tendencia a desarrollar infecciones, y cosquilleo o falta de sensación en las manos o pies.

Prevención:

“Más vale prevenir que tener que remediar”. Los niños que comen bastantes frutas y verduras, poca grasa y azúcar y se ejercitan regularmente corren menos riesgos de desarrollar diabetes.

Buen régimen alimenticion:

1. Comer 5 o más porciones de frutas y verduras diariamente.
2. Comer frutas o verduras como merienda y postre.
3. Añadir frutas y verduras a las ensaladas, guisos, sopas, y pasta.
4. Hornear, asar, hervir, o cocer los alimentos al vapor o en microondas.
5. Cocinar modificando las recetas aumentando el contenido nutritivo.
6. Escoger productos bajos en grasa, y menos carnes, cremas, quesos, y dulces.
7. Escoger los alimentos más sanos al comer comida rápida y de máquinas.
8. Servir porciones según la edad y tamaño del niño.
9. Reducir las bebidas gaseosas, los dulces y los cereales azucarados.
10. Consultar pediatras o nutricionistas si hay historial familiar de diabetes.

Bastante ejercicio:

1. Actividad física activa por un mínimo de 1 hora al día.
2. Caminar en lugar de ir en auto y tomar las escaleras en lugar del elevador.
3. Clases de baile o artes marciales.
4. Unirse a equipo deportivo.
5. Reducir el tiempo de TV, computadora y juegos de video.

Organizaciones:

1. Programa Nacional de la Educación sobre la Diabetes, 1-800-438-5383.
2. Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y del Riñón.
3. Centro Nacional para el Control y la Prevención de Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud, 1-800-232-4636.
4. Asociación Americana de la Diabetes, 1-800-342-2383. Su sitio Internet tiene una sección en español con información para adultos y para jóvenes.
5. Diabetic Youth Foundation, ofrece clases y campamentos de verano, 925-680-4994.

Publicaciones:

1. Revista Diabetes Forecast, en español, gratis llamando al 1-800-DIABETES, 1-800-342-2383.
2. Diabetes de la A a la Z: Todo lo que Usted Debe Saber (Asociación Americana de la Diabetes)
3. Diabetes Tipo 2:Su Guía Para Una Vida Saludable (Asociación Americana de la Diabetes)
4. Cocinando para Latinos con Diabetes (Olga Fuste)
5. Consejos para Estar Sano Teniendo Diabetes (David Schade et al.)

Para prevenir o combatir la diabetes, "Menos frituras, más verduras, y dulzura con mesura." Enseñémosle a nuestros niños que es prudente la moderación: "Ni poco, ni demasiado," "Todo en exceso hace daño." No olvidemos la supervisión, pues "Al ojo del amo engorda el caballo." Y sirvamos de buenos ejemplos, para no "Predicar la moral en calzoncillos," ya que "De tal palo, tal astilla." Comencemos ya, pues "Para luego es tarde," y "Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza." “¡Buen provecho!”


Diez maneras de tener una cita exitosa con el doctor de sus niños

Traducción al español de la lista de Rona Renner, RN, en el sitio de Childhood Matters

  • Escriba con anticipación una lista de preguntas sobre la salud de sus niños. Si no hay suficiente tiempo durante la cita, pida otra cita o acuerde una llamada telefónica.
  • Pregúntele a los otros adultos que cuidan a sus niños si tienen preguntas para el doctor.
  • Repita las instrucciones que reciba del doctor, y obtenga clarificación según sea necesario.
  • Comuníquese honestamente con el doctor. For ejemplo, dígale si está utilizando remedios para sus niños.
  • Usted conoce a sus niños mejor que nadie. Sus instintos son importantes. Dígale al doctor lo que usted piensa.
  • Para la cita médica de uno de sus niños, trate de dejar a los hermanitos en casa, para poder ofrecerle su atención total al que tiene la cita. Si esto no es posible, traiga libros, juguetes, u otras distracciones para los hermanitos.
  • Prepare a sus niños para las citas médicas. Dígales qué anticipar. Ayúdeles a sentirse más cómodos jugando al doctor y leyéndole libros sobre la visita al médico.
  • Cuando tenga dudas sobre la salud de sus niños, ¡llame al doctor! Si pide cita y no hay citas disponibles, pida hablar por teléfono con un doctor. Si es necesario, llame al 911, o lleve a su niño a la sala de emergencias o de cuidado urgente.
  • Haga preguntas sobre el comportamiento de sus niños. Si el doctor no tiene las respuestas, puede ayudarle a encontrar alguien quien sí pueda contestar sus preguntas.
  • Usted puede escoger cambiar de doctor. Un doctor puede ser apropiado para una familia y no para otra. Dígale a su doctor lo que aprecia del cuidado que le ofrece a sus niños.


Entendiendo y Atendiendo los Temores Infantiles

Por Marisol Muñoz-Kiehne, PhD

El temor es la percepción de una amenaza, sea real o imaginada. Los miedos infantiles son parte normal y útil del crecimiento de los niños, ya que les conducen a tomar precauciones ante posibles peligros o evitar situaciones que puedan lastimarlos.

Todos hemos tenido y tenemos temores. De hecho, los temores de los niños a menudo reflejan los temores de los adultos a su alrededor.

Ciertos temores son comunes en las distintas etapas del desarrollo infantil. Los bebés reaccionan con miedo ante estímulos sensoriales intensos, tales como los sonidos fuertes. Cerca del primer año muestran miedo a personas y lugares desconocidos. Los niños pequeños a menudo exhiben miedo al abandono de sus padres, a la oscuridad, a los insectos o a otros animales, y a monstruos y otros seres imaginarios. Los preadolescentes y adolescentes temen a los accidentes, a las catástrofes naturales, a la muerte, y a ser lastimados, rechazados, o ridiculizados.

Hay miedos comunes que se disipan con el pasar del tiempo y sin mucha intervención, y hay miedos sintomáticos de otros problemas o trastornos que pueden requerir ayuda profesional. Las fobias son temores irracionales muy intensos y angustiantes que pueden incapacitar si limitan las actividades cotidianas del niño. Por ejemplo, las fobias a las situaciones sociales o a la escuela interfieren con el desenvolvimiento interpersonal y educacional del niño.

Las diferencias individuales también juegan un papel notable en los temores infantiles. Hay niños que son más temerosos o más osados dados su temperamento y personalidad. Además, los niños difieren entre sí en cuanto a cómo manifiestan sus temores. Si bien algunos niños admiten sentir miedo, otros no lo comunican con palabras sino al evitar las situaciones temidas.

Cuando entendemos y atendemos los miedos de nuestros niños, esto les ayudará a enfrentarlos y superarlos. He aquí unas 10 guías:

1. Hablar sobre los temores, incluyendo los de nuestra niñez, y ofrecer explicaciones sencillas.
2. Comunicar calma, control, cariño, consuelo, confianza, comprensión, y protección.
3. Proteger sin sobreproteger, sirviendo de ejemplo al tomar precauciones y riesgos.
4. Premiar los esfuerzos por enfrentar y superar los temores.
5. Acompañar y alentar acercamientos a las situaciones temidas.
6. Exponer al niño a lo temido poco a poco, progresivamente, de forma gradual.
7. No obligar a enfrentar las experiencias temidas súbitamente.
8. Evitar programas de TV, películas y juegos que despierten o agudicen temores.
9. No burlar, ridiculizar, avergonzar, asustar a la hora de disciplinar, y aumentar los temores de los niños con los nuestros.
10. Consultar pediatras o terapeutas si los temores son muchos, intensos, persistentes, interrumpen el desarrollo, o limitan la vida diaria del niño.

Recordemos que lo temido siempre es real para quien lo teme. Cuando nuestros niños se sientan asustados, atemorizados, aterrorizados o espantados, que nos sientan a su lado. Distingamos los temores comunes y simples de los temores sintomáticos. Y ayudémosles a enfrentar y superar sus miedos procurando ayuda si fuera necesario.



¡Familias Activas, Familias Saludables!

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD
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Una de las mejores maneras de promover el crecimiento saludable de nuestros niños y de mantener sanas nuestras comunidades es mediante el establecimiento de un estilo de vida activo en la familia. Las investigaciones revelan que los niños y adultos quienes se ejercitan regularmente sufren menos problemas de salud fìsica y emocional que aquellos quienes llevan un estilo de vida pasivo, sedentario.

Se recomienda que nos ejercitemos hasta el punto de sudoración, por lo menos una hora diaria. El ejercicio sirve de fuente de energía para realizar las tareas cotidianas, y ayuda a reducir el estrés. Además, provee oportunidades para compartir y disfrutar como familia.

He aquí algunas ideas para incluir al ejercicio en nuestra rutina diaria y en nuestras costumbres familiares.

Principios:
  • Sentar metas realistas (ejercitarnos regularmente, no convertirnos en atletas profesionales).
  • Ofrecer recompensas periódicamente, como motivación (un premio o un paseo deseado).
  • Hacer del tiempo del ejercicio un tiempo divertido (poniendo música, variando el lugar, modificando la rutina).
  • Reducir el tiempo ocupado en actividades pasivas (la televisión, la computadora, los juegos de video).
Prácticas:
  • Incorporar la actividad física a los quehaceres diarios (caminar en lugar de ir en auto, tomar las escaleras en lugar del elevador).
  • Participar en clases de baile, artes marciales, o equipos deportivos.
  • Trotar con mascotas o empujando carriola de bebé).
  • Tener juguetes y materiales de juego activo disponibles y accesibles en el hogar.
  • Participar tanto actividades de grupo (juegos y deportes), como otras que se puedan realizar a solas (caminar, saltar cuerda).
  • Incluir tanto ejercicios aeróbicos (correr, patinar, nadar, montar bicicleta), como aquellos que desarrollan flexibilidad y fuerza (gimnasia, yoga, levantar pesas).
  • Hacer ejercicios mientras se ve la televisión, o durante los comerciales.
  • Salir en excursiones familiares que envuelvan actividades físicas (montar bicicleta, caminatas en la naturaleza y en el vecindario, jugar en el parque).
Libros:
  • 101 ejercicios de fútbol para niños de 7 a 11 Años (Malcolm Cook)
  • 150 actividades: Juegos de estimulación para los más pequeños (Silvia Dorance)
  • 1000 juegos y deportes populares y tradicionales (Pere Lavega Burgues)
  • Actividad física, deporte y salud (José Devis Devis)
  • Gimnasia divertida para niños: Estimula a tu hijo mediante ejercicios y juegos con movimiento (Peter Walter)
  • Gimnasia rítmica deportiva: 1000 ejercicios y juegos (Conxita Duran y Anna Peregot)
  • Gordito no significa saludable: Lo que toda madre Latina debe saber para criar niños más felices y saludables (Claudia González y Lourdes Alcaniz)
  • Juegos para fomentar la actividad fisica en los niños: Deportes, fitness, danza, ejercicios (Julia E. Sweet)
  • Juegos y ejercicios para estimular la psicomotricidad: Cómo fomentar en los niños una actitud positiva hacia el deporte (Bettina Ried)
  • Juegos para fomentar la actividad fisica en los niños: Deportes, fitness, danza, ejercicios (Julia E. Sweet)
  • Juegos y ejercicios para estimular la psicomotricidad: Cómo fomentar en los niños una actitud positiva hacia el deporte (Bettina Ried)
  • Salud, ejercicio y deporte (Jurgen Weineck)
Las costumbres, tanto las saludables como las perjudiciales a la salud, comienzan a formarse a temprana edad. Ningún momento es muy temprano, ni muy tarde, para desarrollar buenos hábitos de actividad física. Claro, “mientras antes, mejor”; mas “nunca es tarde si la dicha es buena.” Así que, comenzando hoy, “¡A correr se ha dicho!”


La Importancia de los Antioxidantes en la Salud Cardiovascular

Por Vilma Andari, MS

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Cuantas veces le han recomendado consumir una variedad de frutas y vegetales que reflejen el color de un arco iris?

Las frutas y vegetales proporcionan una gran variedad de vitaminas, minerales y fitoquímicos, tales como los carotenoides y flavonoides. Varios de estos fitoquímicos están relacionados con los pigmentos que otorgan a las plantas sus brillantes colores (amarillo, naranja, rojo, verde y violeta) y actúan como antioxidantes dietéticos, los cuales potencialmente promueven una óptima salud, protege las células del cuerpo y reducen el riesgo de enfermedades crónicas, como el cáncer, y las enfermedades cardiovasculares.1,2 Algunos ejemplos son antocianidinas en las bayas, quercetina en manzanas, licopeno en tomates y sandía, beta caroteno en camote y zanahorias, luteína en vegetales de hojas frondosas (ver Tabla 1).

Estos componentes naturales protegen a las moléculas biológicas del daño (estrés) oxidativo iniciado por los radicales libres (RL). Los RL pueden dañar moléculas biológicas como proteínas, lípidos, y DNA. 2 Los RL causan inflamación en las células conduciendo a una variedad de problemas de salud y enfermedades cardiovasculares.1 Investigaciones epidemiológicas han reportado que el estrés oxidativo inicia una serie de condiciones patológicas (hipertensión y arterioesclerosis) que afectan directamente las paredes de las células vasculares.3

El organismo humano combate los RL por medio de antioxidantes (1) biológicos como las enzimas, superoxido dismutasa, Catalasa, Glutation peroxidasa3 y (2) dietéticos como la vitamina E, vitamina C, carotenoides y flavonoides. Ya que el cuerpo no es totalmente (100%) efectivo en combatir los RL y sus efectos devastadores en las células, es imperativo consumir una variedad de antioxidantes, los cuales trabajan en diferentes partes del organismo, para reducir el efecto de los radicales libres. La vitamina E, vitamina C y beta-caroteno son los tres antioxidantes clásicos que han sido investigados por sus beneficiosas funciones antioxidantes en las enfermedades cardiovasculares.1 La función biológica de las vitamina E y C es reaccionar o atrapar radicales libres.

Investigaciones sobre los efectos de los antioxidantes en humanos comienzan a aclarar cómo ellos trabajan, cuánto es necesario para ejercer un efecto protectivo, y si las sustancias químicas trabajan solas o en sinergia con otras sustancias. Algunos estudios han demostrado que la ingesta de frutas y vegetales aumenta la Capacidad Total Antioxidante (CTA) del plasma en poco tiempo después de su consumo.4,5 Así, en las mujeres se demostró que los niveles de CTA sanguínea aumentaron de 7% a 25 % dentro de cuatro horas después de haber consumido alimentos altos en antioxidantes o vitaminas, tales como las fresas, espinaca, vino tinto o vitamina C. Estos resultados fueron acreditados a los diferentes tipos de flavonoides presentes en frutas y vegetales, y en algunos casos a el contenido de vitamina C.6 Otras investigaciones revelaron que solo con añadir una porción adicional por día de frutas y vegetales, el riesgo de enfermedades cardiovasculares decremento por 4 por ciento, y a 7% por cada porción adicional de fruta. 7

Recientemente han evaluados los efectos antioxidante y la acción biológica de algunos flavonoides – quercetina, antocianinas – y se reportó que los antioxidantes son capaces de reducir tanto la inflamación de células vasculares3 como la oxidación del colesterol.2,4 En otro estudio, los científicos de la agencia de investigaciones para el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) investigaron como varias frutas, con alta CTA, afectaron los niveles de antioxidantes de plasma sanguíneo en el grupo de participantes.5 Las frutas evaluadas fueron cerezas, ciruelas secas, kiwis, uvas rojas, fresas, y arándanos silvestres. Para provocar altos niveles de antioxidantes en plasma sanguíneo los participantes ingirieron porciones grandes de las respectivas frutas (45 frutas pequeñas o 4 frutas enteras). Los resultados indicaron que las uvas, kiwis, y arándanos silvestres registraron mayor CTA en el plasma sanguíneo. Los investigadores indicaron que los kiwis contienen alta cantidad de vitamina C lo cual probablemente contribuyo al alto nivel de CTA, al igual que las fresas.

En conclusión, las células humanas constantemente están expuestas a ataques de RL los cuales crean una cascada de efectos negativos en el organismo. Para combatir estos ataques, el cuerpo necesita una variedad de antioxidantes naturales -Vitamina E, vitamina C, carotenoides y fitoquímicos – los cuales se encuentran en una abundancia de frutas y vegetales.

Asegúrese de incorporar una gran variedad de frutas y vegetales de colores brillantes en su dieta cada día para promover la salud cardiovascular y la salud general.

Tabla 1. Fitoquímicos en los Alimentos:



Fuentes:

1. AHA Circulation. 1999;99:591-595. http://circ.ahajournals.org/cgi/content/full/99/4/591.
2. USDA-ARS. http://www.ars.usda.gov/sp2userfiles/place/12354500/data/orac/orac07.pdf
3. J. Clin. Invest. 2004 ; 114(2) : 1752-1761. http://www.jci.org/articles/view/21625/version/1#B29
4. http://www.ars.usda.gov/SP2UserFiles/Place/12354500/Articles/AICR06_flav.pdf
5. Agricultural Research; 2008 http://www.agclassroom.org/teen/ars_pdf/family/2008/03daily.pdf
6. J. Nutr. 1998; 128: 2383-2390. http://jn.nutrition.org/cgi/reprint/128/12/2383
7. J. Nutr. 2006; 136: 2588–2593. http://jn.nutrition.org/cgi/reprint/136/10/2588



La lactancia: cómo empezar a amamantar
Escrito para BabyCenter en Español
Aprobado por la Junta de Asesores Médicos de Baby Center

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Por qué la leche materna es lo mejor


La leche materna es el mejor alimento que existe para los bebés. Hay estudios que demuestran que si alimentas a tu bebé exclusivamente con tu leche hasta que tenga por lo menos tres meses de edad, podrías prevenir que contraiga ciertas enfermedades respiratorias. Y si lo haces hasta que tenga por lo menos cuatro meses, es posible que también reduzcas el riesgo de que tenga infecciones en los oídos.

Tu leche es un alimento completo que contiene todas las sustancias nutritivas que el bebé necesita (más de 400), incluyendo hormonas y componentes para combatir enfermedades que no se encuentran en las leches artificiales, o fórmulas infantiles. Más increíble todavía es el hecho de que su composición nutritiva cambia y se ajusta a las necesidades del niño a medida que éste crece y se desarrolla.

Aparte de los beneficios que la leche materna ofrece en la formación del cerebro de tu bebé y en la lucha contra las infecciones, la lactancia te ayuda a crear un vínculo muy fuerte y especial con tu pequeño. Al amamantar, tu bebé también se "nutre" de tu cariño, el contacto directo con tu piel, y la seguridad que siente en tus brazos.

Cómo empezar a amamantar

La primera vez que tengas en brazos a tu bebé, aun en la sala de partos, ponlo en tu pecho. Todavía no tienes leche "madura" en los senos, pero ya estás produciendo una sustancia llamada calostro que ayudará a proteger a tu bebé contra las infecciones.

Procura permanecer tranquila, sobre todo si a tu recién nacido le cuesta encontrar el pezón o mantenerlo en la boca. Dar de mamar es un arte que exige un poco de paciencia y mucha práctica, y nadie espera que sepas hacerlo desde el comienzo, o sea que no dudes en pedir a una enfermera que te ayude mientras todavía estés en el hospital. (Si tu bebé nació prematuro, tal vez no puedas darle de mamar inmediatamente, pero sí puedes empezar a extraerte leche. Tu bebé la recibirá a través de un tubo de alimentación o un biberón hasta que esté lo suficientemente fuerte como para mamar de tu pecho.)

Desde el principio recuerda que amamantar no debe ser doloroso, o sea que fíjate bien en cómo sientes los pechos al colocar al bebé. Su boquita tiene que estar bien abierta para cubrir una buena parte de la aureola, no sólo el pezón, y el pezón tiene que llegar hasta el fondo de su boca. Si sientes dolor, interrumpe la succión del bebé deslizando un dedo tuyo entre sus encías y el pezón, y vuelve a colocarlo asegurándote de que tenga la boca bien abierta. Una vez que esté bien colocado en el pecho, él solito se encargará de lo demás.

Con qué frecuencia debes amamantar

Tendrás que hacerlo muy a menudo, ya que cuanto más lo amamantes, más rápido empezarás a producir leche madura y más cantidad tendrás. Amamantar de 10 a 15 minutos en cada pecho, 8 a 12 veces al día es más o menos lo normal. De acuerdo con las últimas recomendaciones de la Academia Estadounidense de Pediatría debes amamantar a tu recién nacido siempre que dé señales de tener hambre, ya sea mostrándose más alerta y activo, chupándose las manos, o buscando tu pecho con la boquita. El llanto es su último recurso para decirte que tiene hambre, o sea que lo ideal es empezar a alimentarlo antes de que empiece a llorar.

Durante los primeros días es probable que tengas que despertarlo para darle de mamar, y también es posible que se vuelva a dormir antes de terminar de comer. Para asegurarte de que esté comiendo lo suficiente, despiértalo para darle el pecho si han pasado cuatro horas desde la última vez que lo amamantaste. Cuando el bebé empiece a mantenerse alerta por más tiempo, verás que pronto entrará en una rutina y comerá cada una, dos o tres horas (durante la noche se alimentará menos veces cuando empiece a dormir más horas seguidas).

Cómo ponerte cómoda

Puesto que cada toma puede tardar hasta 40 minutos, elige un lugar cómodo para darle el pecho. Sujeta al bebé en una posición que no te deje los brazos y espalda adoloridos. Una buena opción es sostener su cabecita con la mano, pero lo importante es que elijas la postura que te sea más cómoda. Si estás sentada, puedes usar una almohada especial para amamantar que parece un semicírculo, ya que ofrece un excelente apoyo para el bebé. No empieces a amamantar hasta que tu hijo y tú no se hayan puesto cómodos, puesto que permanecerán en la misma posición por mucho tiempo.

Qué debes comer

Mientras estés amamantando lo único que necesitas es una dieta normal saludable. Los especialistas solían recomendar que las madres consumieran de 400 a 500 calorías adicionales diarias, pero los estudios más recientes demuestran que esa dosis extra de calorías es innecesaria. Comer sano es importante para tu propia salud, pero no tendrás que seguir ninguna dieta especial ni complicada para amamantar al bebé.

Lo que sí conviene es que limites el consumo de cafeína, y que evites los chocolates, las comidas picosas y otros alimentos que pueden irritar el sistema digestivo, ya que pasarán al bebé a través de tu leche y podrían causarle malestar. No olvides que es importante beber muchos líquidos. Para recordártelo, tu cuerpo liberará la hormona oxitocina mientras amamantas, la cual hará que aumente tu sed.

Ten en cuenta que aunque amamantar es algo natural, puede ser un poco difícil en los primeros días. Si surgen problemas, busca el apoyo y los consejos de una asesora de lactancia, de tu médico o enfermera, o de las familiares y amigas que hayan amamantado a sus bebés: la motivación y los consejos que te ofrezcan serán una gran ayuda para ti.

Dificultades que podrías tener

Aunque casi todas las mujeres tienen la capacidad de amamantar exitosamente, muchas enfrentan dificultades al empezar a hacerlo. Algunos de los problemas más comunes que podrías tener en las primeras seis semanas incluyen:
  • Senos demasiado llenos e hinchados.
  • Pezones adoloridos.
  • Mastitis.

No hay por qué sufrir en silencio. Todos estos problemas tienen solución, y cuanto antes busques ayuda, mejor.

Emocionalmente, también puedes enfrentar algunos retos. Es normal sentirse abrumada por las necesidades constantes de tu recién nacido y por la sensación de que lo único que haces día y noche es alimentarlo. Si te sientes un poco desmotivada y estás pensando en desistir, recuerda que no estás sola.

Dónde encontrar ayuda

Todo lo que necesitas para obtener la ayuda y el apoyo que buscas es una llamada telefónica. La organización internacional La Liga de la Leche, que ofrece apoyo a las lactantes, puede enviarte información o ponerte en contacto con uno de los grupos en tu área. Puedes comunicarte con las oficinas centrales de La Liga de la Leche, u obtener información a través de su línea de ayuda, llamando al 800-525-3243, donde también ofrecen asistencia en español. Si vas a las reuniones en tu área recibirás ayuda y apoyo para amamantar, a la vez que conocerás a otras mamás primerizas con quienes podrás intercambiar ideas y experiencias.

También puedes obtener buenas recomendaciones para amamantar con éxito consultando a una asesora de lactancia profesional, quien se sentará a tu lado y te ofrecerá consejos prácticos, ayudándote a corregir la posición del bebé y otros factores que podrían estar causando problemas. Para encontrar a una de estas especialistas en tu área, llama a la Asociación Internacional de Asesoras de Lactancia al 919-861-5577, o busca en Internet una asesora de lactancia de esa asociación. También puedes llamar al hospital donde diste a luz, a tu médico o comadrona, o al pediatra de tu bebé para que te recomienden a una asesora de lactancia de su confianza. Muchos hospitales cuentan con estas profesionales y ofrecen gratuitamente sus servicios.

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Manteniendo a nuestros niños saludables durante la temporada de los resfriados y la gripe

Por Rona Renner, RN y Marisol Muñoz-Kiehne, PhD

Los resfriados (catarros) son una de las razones principales por las cuales los niños se ausentan de la escuela. Son causados por virus que existen en el aire que respiramos, en los juguetes con los que juegan los niños, y en casi todos los objetos que tocamos. La influenza (gripe, flu) también es causada por un virus que se aloja en las vías respiratorias, pero los síntomas son peores, y tiende a durar más tiempo. Cuando los niños tienen resfriados usualmente pueden jugar y conducirse casi normalmente, mas cuando los agarra la influenza se verán enfermos y estarán achacosos e infelices. Coteje siempre con su médico para el diagnóstico y tratamiento de los resfriados y la influenza.

No podemos librarnos de los gérmenes, pero podemos reducir los riesgos de que nuestros niños se enfermen. He aquí unas cinco sugerencias:

1. ¡LÁVENSE LAS MANOS FRECUENTEMENTE! Enséñele a sus niños a lavarse las manos antes de comer y después de usar el baño, de soplarse la nariz, y de jugar afuera o acariciar mascotas. El lavarnos las manos es la manera más importante de evitar que los gérmenes nos enfermen. Enséñele a sus niños a usar agua tibia y jabón y a enjabonarse por 10-20 segundos, asegurándose de lavar entre los dedos y bajo las uñas. Para los pequeños, pueden usar una canción especial para la hora de lavarse de las manos, de manera que se enjabonen hasta que termine la canción. Luego haga que se enjuaguen con agua limpia y se sequen con una toalla. El lavado de manos es una medida preventiva poderosa. Sirva de buen ejemplo para sus niños lavándose sus propias manos a menudo.

2. MANTENGA A LOS NIÑOS LEJOS DEL HUMO DEL CIGARRO. El humo de segunda mano puede hacer que su niño se enferme más fácilmente. Si usted fuma, no lo haga en el hogar o en el auto. Si desea ayuda para dejar de fumar, llame al 1-800-45-NO-FUME (1-800-456-6386)

3. COTEJE CON SU MÉDICO acerca de las vacunas contra la influenza para sus bebés y niños. Las recomendaciones médicas a veces cambian.

4. BASTANTE COMIDA SANA, AGUA Y DESCANSO. La buena nutrición, hidratación y suficiente descanso son claves para el sistema inmunológico y la buena salud.

5. EJERCICIO, CARIÑO Y JUEGO también son ingredientes vitales para un sistema inmunológico sano. Cuando nuestros niños sufren mucho estrés, sus cuerpos se rebelan y se enferman.

Haga lo mejor que pueda para criar a sus niños en un ambiente saludable, sabiendo que aunque se esfuerce posiblemente los resfriados y la influencia visitarán a su familia esta temporada.



Nuestros Niños Sonríen con Bocas y Dientes Sanos

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD

S e refirió a documentos educativos producidos por la Asociación Dental Americana, la Asociación Dental de California, el Children’s Oral Health Project (County of Marin Health and Human Services), el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial, La Fundación para la Salud Dental, y la Washington Dental Services Foundation para generar la información en la siguiente sección.

Llega un paciente donde el dentista, quejándose de dolor de muelas. Después del examen, le pregunta el paciente al dentista: “Doctor, ¿voy a perder mi muela?” El dentista le contesta: “Eso no lo sé, señor. Yo se la voy a entregar en una bolsita, y si la pierde es problema suyo.”

Le parezca gracioso o no este chiste, así es. La salud dental es responsabilidad de cada cual, y en el caso de los niños, está en manos de sus padres y encargados.

No hay nada como la sonrisa de los niños, y todos nuestros niños merecen lucir sonrisas saludables, con bocas y dientes sanos. Desafortunadamente, más de la mitad de los niños menores de 5 años en los EEUU tienen bocas o dientes enfermos. La incidencia es aún mayor en grupos minoritarios incluyendo los Latinos. Y los problemas bucales infantiles pueden generar complicaciones serias, abarcadoras y duraderas que amenazan su salud física, socio-emocional, y hasta su aprendizaje y desempeño escolar. ¿Sabía usted que los problemas dentales son la causa de más de 50 millones de horas de ausencias escolares al año? Y aún cuando asisten a la escuela, los niños con molestias o dolores dentales tienen dificultades concentrándose en aprender.

Afortunadamente, muchas de las enfermedades de las bocas y dientes de nuestros niños pueden prevenirse o remediarse con la ayuda de dentistas y otros profesionales de la salud bucal. Ya que la información es una de las herramientas principales para la prevención y la curación, les ofrecemos datos y guías sobre la salud oral infantil a continuación.

Los Dientes de Leche y los Dientes Permanentes:

  • Los 20 dientes de leche emergen durante el primer año y son importantes para la masticación, el habla, y la autoestima de los niños pequeños.
  • Los dientes de leche mantienen el espacio y guían la ubicación de los dientes permanentes.
  • Los dientes de leche se caen entre los 6 y los 12 años, cuando son reemplazados por los dientes permanentes.
  • Si los dientes de leche tienen caries, contagian a los dientes permanentes.
  • Los dientes permanentes bien cuidados duran hasta la edad avanzada.

Las Caries:

  • Son la enfermedad crónica más común en la niñez.
  • Es una enfermedad contagiosa causada por bacterias.
  • Pueden causar mucho dolor.
  • Pueden causar malos hábitos alimenticios.
  • Pueden causar problemas del habla.
  • Pueden enfermar los dientes de leche y permanentes.

¿De Dónde Vienen las Caries?

  • Falta de higiene bucal, tal como no cepillar los dientes a diario.
  • Contagio por contacto con saliva de personas con bacterias de caries.
  • Comidas pegajosas o ricas en azúcares y almidones, tales como los caramelos, las tortillas, los panes, la leche y las bebidas dulces.

Desarrollo y Tratamiento de las Caries:

  • En la fase temprana se ven puntitos o rayitas blancas en los dientes.
  • Las marcas blancas se tornan marrón, o se convierten en huecos, los cuales causan dolor o sensibilidad al comer y beber.
  • Las caries pueden rellenarse, o el diente afectado puede necesitar coronas o ser extraído.
  • Los tratamientos para las caries pueden requerir anestesia y hospitalización.
  • Si la carie llega al centro del diente, surgen infecciones y abscesos que deben ser tratados urgentemente con antibióticos.
  • Cuando las caries no se tratan, pueden conllevar complicaciones serias que hasta pueden causar la muerte.

Selladores:

  • Material plástico que el dentista aplica a las superficies masticatorias de los dientes de atrás, los premolares y molares.
  • Ayudan a formar barreras que protegen los dientes contra la placa y los ataques de los ácidos que enferman los dientes.
  • Resisten la fuerza de la masticación normal y duran varios años.
  • Los dentistas revisan la condición de los selladores y los reaplican cuando es necesario.

El Fluoruro:

  • Es un mineral que fortalece los dientes y los protege contra las caries.
  • En las comunidades que tienen cantidades óptimas de fluoruro en el agua potable, no se necesitan suplementos de fluoruro.
  • Los dentífricos y los enjuagues bucales son los suplementos de fluoruro más comunes.
  • Existen tabletas y gotas de fluoruro, disponibles en farmacias y supermercados.

Chicles con Xylitol:

  • Ayudan a controlar la bacteria que causa las caries dentales.
  • Aumentan la saliva, lo que ayuda a limpiar y proteger los dientes.
  • Ayudan a fortalecer el esmalte dental debilitado.
  • Ayudan a que los adultos no transmitan la bacteria de las caries a sus niños.
  • Lea la etiqueta para ver si el chicle tiene xylitol.
  • Deben masticarse por lo menos 5 minutos 3 a 5 veces al día, especialmente después de las comidas y los bocadillos.
  • Los niños que mastican chicle con xilitol a diario tienen menos infecciones del oído
  • Los niños menores de 4 años no deben masticar chicle, para evitar riesgo de asfixia.

Higiene Bucal: la Mejor Prevención:

  • Desde recién nacidos, después de alimentar al bebé limpie la encía con una gaza limpia y húmeda. Así saca la placa de las encías y acostumbra al bebé a sentir sus dedos en la boca.
  • En cuanto salga el primer diente, establezca la rutina de cepillarlo.
  • Selecciones un cepillo dental tamaño infantil.
  • Una vez el niño sabe escupir, puede usar un poquito de pasta dental.
  • Al 1 año de edad, puede usar dentífrico del tamaño de un grano de arroz.
  • A los 2 años, la pasta dental debe ser del tamaño de un chícharo.
  • Cepillar todas las superficies de los dientes (frente, ambos lados, mordida) y la lengua.
  • Cepillar un mínimo de 2 veces al día (después del desayuno y antes de ir a dormir).
  • Cada cepillada debe durar 2 minutos.
  • A los 8 años los niños pueden cepillarse independientemente, pero requieren supervisión hasta los 10 años o más.
  • Reemplazar el cepillo de dientes cada 3 meses, después de enfermedades o cuando luzca gastado.
  • Use hilo dental a diario con los niños desde que sus dientes empiecen a tocarse, pues el hilo llega donde el cepillo no alcanza llegar.
  • Puede usar el hilo en sujetadores, disponibles en farmacias y supermercados.

Si el Niño se Resiste al Cepillado de los Dientes:

  • Preguntarle al niño cuál de sus muñecos quiere cepillarle los dientes, y hacer como si el muñeco agarrara el cepillo mientras cepilla los dientes del niño.
  • Establecer la rutina de lavarse las manos y cepillarse los dientes después de cada comida.
  • Cantar canciones referentes al cepillado de los dientes o inventarlas con los personajes y temas de interés para el niño.
  • Sentar al niño en sus piernas, hacerle mimos o cosquillas, y entonces cepillarlo.
  • Premiarlo por dejarse cepillar por usted, y luego permitirle hacerlo por sí mismo.
  • Hacer al niño rugir como animales mientras lo cepilla, mientras el adulto trata de adivinar el animal.
  • Felicite al niño si logra cepillar por lo menos por 10 segundos.
  • Recordar que el cepillado no es una opción; tal como asegurarlo en el carro, tiene que hacerse quiera o no.
  • Servirle de ejemplo permitiendo que vea cuando usted se cepilla en la mañana y en la noche.
  • Evitar usar palabras que vayan a asustar o alarmar al niño innecesariamente.

Las Visitas a la Clínica Dental:

  • La primera visita corresponde al cumplir un año, o cuando emergen los primeros dientes.
  • Los exámenes dentales regulares descubren problemas que se pueden tratar en las etapas tempranas, cuando el daño es mínimo y las restauraciones son menores.
  • Se toman rayos x para evaluar el desarrollo de los dientes y descubrir caries ocultas.
  • Los niños deben recibir una evaluación ortodóntica antes de los siete años.
  • El examen y tratamiento ortodóntico temprano puede prevenir o reducir la severidad de las malas mordidas en los dientes permanentes.
  • Traer a la cita el número de seguro social, la tarjeta de seguro médico, y el nombre de cualquier medicina que esté tomando el niño.
  • Traiga intérprete si la oficina no tiene personal que hable su idioma.
  • Traiga acompañante y materiales para ocupar a los niños durante la espera.
  • Si no puede asistir a una cita, llame para cancelar y reprogramarla.
  • Haga preguntas y anote las respuestas.
  • Apunte instrucciones especiales y la fecha de la próxima cita.

En Caso de Emergencias Dentales:

Dolor de dientes o muelas- Enjuáguese la boca vigorosamente con agua tibia. Use hilo dental para remover cualquier alimento incrustado. Si hay inflamación, coloque compresas frías sobre la parte externa de la mejilla. No use compresas calientes. No coloque aspirina sobre el tejido de la encía o sobre el diente dolorido. Consulte a un dentista.
Diente Aflojado- Intente estabilizarlo en su sitio y consulte a un dentista.
Diente Caído- No lo limpie. Colóquelo en agua o leche, o envuélvalo en un paño mojado limpio. Vaya a un dentista inmediatamente. Si no puede obtener tratamiento dental inmediato, enjuague el diente sin tallarlo. Reinserte el diente en el hueco y estabilícelo hasta que lo revise un dentista.
Diente Roto- Use agua tibia para limpiar la suciedad y los residuos en el área afectada. Coloque compresas frías sobre la cara al lado del diente lesionado para minimizar la inflamación. Consulte a un dentista.
Objeto Incrustado entre los Dientes- Trate que quitar el objeto usando hilo dental. No use objetos afilados o con punta. Consulte a un dentista.

Los Profesionales de la Salud Oral:

Dentistas- Adiestrados para diagnosticar, diseñar tratamientos y recetar medicinas. Proveen servicios generales para la salud oral, desde exámenes dentales hasta cirugía dental. Bajo la supervisión de los dentistas licenciados, ciertas fases del tratamiento dental pueden ser delegadas a otros miembros del equipo dental. La mayoría de los procedimientos dentales pueden ser provistos por dentistas generales. Éstos pueden remitir a los pacientes a especialistas como los siguientes:
Cirujanos Orales y Maxilofaciales- Tratan lesiones, deformidades y realizan cirugías de la boca, de la mandíbula y de la cara.
Dentistas pediátricos- Se especializan en la salud oral de los niños desde el nacimiento hasta la adolescencia.
Endodoncistas- Diagnostican y tratan las enfermedades y lesiones del tejido blando interno de los dientes.
Especialistas en Salud Pública- Coordinan y administran programas de cuidado dental a la comunidad, incluyendo la educación pública para prevenir enfermedades dentales.
Ortodoncistas- Recetan y colocan aparatos correctivos, tales como abrazaderas y frenos para alinear los dientes.
Periodoncistas- Tratan las enfermedades de las encías.
Protodoncistas- Diseñan y adaptan puentes y prótesis dentales.
Patólogos Bucales- Investigan las causas, desarrollo y efectos de las enfermedades bucales.
Higienistas dentales- Limpian los dientes y realizan otras funciones bajo la dirección y supervisión de dentistas licenciados. Existen higienistas dentales registrados (HDR) e higienistas dentales registrados en funciones ampliadas (HDRFA).
Asistentes Dentales- Bajo la supervisión de dentistas licenciados, su tarea es ayudarles tomando radiografías y realizando otras funciones de apoyo. Existen asistentes dentales (AD), asistentes dentales registrados (ADR) y asistentes dentales registrados en funciones ampliadas (ADRFA).

10 Recomendaciones: ¿Qué Hacer?

1. Cuide sus propios dientes tanto como los de sus niños.
2. Comer una dieta rica en productos lácteos, frutas y verduras.
3. Masticar chicle con xylitol por 5 minutos después de las comidas y los bocadillos.
4. Cepillarse los dientes por 2 minutos 2 veces al día.
5. Usar dentífrico con fluoruro.
6. Usar hilo dental a diario.
7. Usar protectores bucales cuando los niños practican deportes.
8. Levantar los labios del niño una vez al mes para revisar y detectar puntitos blancos en sus dientes.
9. Visitar al dentista por lo menos una vez al año.
10. Si el niño se chupa el dedo a los 4 años, buscar ayuda profesional para dejar este hábito que puede afectar la mordida.

Otras 5 Recomendaciones: ¿Qué Evitar?

1. Compartir con los niños objetos o alimentos que han estado en su boca.
2. Dormir sin haberse cepillado los dientes.
3. Permitir que los niños se duerman con el biberón o tasita con leche o jugo.
4. Comer alimentos ricos en azúcar o almidones entre comidas.
5. Masticar chicle con azúcar.

El cirujano General de los EEUU declaró que no se puede ser saludable sin salud oral, ya que la salud bucal es una parte muy importante de la salud general. Si practicamos buena higiene dental diariamente, y consultamos a los profesionales de la salud oral regularmente, nuestros niños sonreirán sanos con sus dientes duros y brillantes, ¡como los diamantes!


Nuestra Salud Mental

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD

Los estudios demuestran que nuestra salud física, emocional, y social depende de nuestra salud mental. Cuando no estamos mentalmente sanos, nuestros cuerpos se enferman, nuestras relaciones sufren, y nuestra capacidad de trabajar o estudiar se deteriora. Y cuando la salud mental de un miembro de la familia falla, todos nos afectamos. Protejamos y fomentemos la salud mental de toda la familia, para nuestro bienestar presente y futuro.

No es Fácil
El diario vivir está lleno de dificultades que amenazan nuestra salud mental. Los padres cargan innumerables responsabilidades, y los inmigrantes enfrentamos las barreras del idioma, las diferencias culturales, y la falta de suficiente dinero o apoyo. Nos sentimos solos, y nos perdemos en el laberinto de los sistemas.

Enfermedades Mentales
Los Latinos sufrimos las mismas dolencias que la gente de otras culturas, aunque le llamemos por otros nombres o lidiemos con ellas de manera diferente.

¿ Quién no sufre de estrés, con la prisa de la vida en este país, y con tantos deberes que asumimos? Este estrés puede causar o empeorar achaques y enfermedades.

¿ Quién no vive con temores y ansiedades, con las malas noticias y los peligros a nuestro alrededor? Algunos tememos salir de casa, manejar, o no podemos dormir por sentirnos preocupados.

¿ Quién no se deprime al enfocarse en los problemas con los que tenemos que lidiar? La depresión, común aún entre niños y adolescentes, puede incapacitarnos y hasta llevar al suicidio.

¿ Quién no se ha visto afectado por una adicción, sea al alcohol o drogas, o a la nicotina, la cafeína, o la comida? Las adicciones son destructivas al individuo y a quienes lo rodean, y afectan a nuestra juventud cada vez más temprano.

¿ Y quién no tiene en su familia, aunque sea parientes lejanos, alguien con una enfermedad mental seria, como la esquizofrenia o el desorden bipolar? Éstas son causadas por desequilibrios químicos en el sistema nervioso, y necesitan tratamiento médico.

Sí se Puede
Evitemos los malos ejemplos y el aislamiento, las malas influencias, y la violencia.
Sigamos y sirvamos de buenos ejemplos

Cuidemos nuestros cuerpos, canalicemos nuestras emociones, y cultivemos nuestras relaciones.

Procuremos respaldo mutuo y ayuda profesional. La salud mental de nuestra gente depende de la de nuestras familias e individuos, apoyándonos los unos a los otros.

Recursos
Libro: Controlando sus emociones en vez de que sus emociones lo controlen a usted (Joyce Meyer)
www.aacap.org: Sitio de la Academia Americana de Psiquiatría de Niños y Adolescentes.

Líneas de ayuda:

Familias con Estrés 1-800-829-3777
Prevención de Suicidio 1-800-SUICIDE, 1-800-784-2433
Información y Referidos en Crisis 1-800-543-7283
Para Jóvenes 1-800-843-5200, 1-800-637-0701, 1-800-999-9999
Contra la Violencia Doméstica 1-888-215-5555, 1-800-799-7233



La Obesidad Infantil y Nuestros Niños

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD

La palabra obesidad deriva del latín obesus que quiere decir "gordura en demasía.” La obesidad se define como la acumulación excesiva de grasa corporal reflejada en un peso 20% mayor del recomendado según la edad, estatura, y sexo de la persona. Es decir, un bebé supuesto a pesar 25 libras, ya es obeso si pesa 30, una niña que debe pesar 50 libras, sería obesa si rebasa las 60, y un adolescente cuyo peso ideal es 100 libras se considera obeso si pesa 120.

La obesidad es la enfermedad que crece con mayor rapidez y la más amenazante en los EEUU. Los menores en Estados Unidos son los más obesos del mundo, y el 24% de ellos son niños Latinos. En California, casi un 30% de niños y adolescentes están obesos. Estas cifras se han más que duplicado en los últimos diez años. Los niños Latinos tienen más probabilidades de desarrollar obesidad que los niños anglosajones, aún desde la edad preescolar. La mitad de los adultos obesos eran obesos antes de los dos años, y gran parte de la otra mitad comienza a demostrar obesidad en la pubertad y adolescencia. Un 70% de los adolescentes con sobrepeso serán adultos obesos, y la cifra sube a 80% si su madre o padre son obesos.

Consecuencias:
  • Consecuencias físicas: fatiga fácil, probables enfermedades cardiovasculares, hipertensión y hipercolesterolemia, diabetes tipo 2, enfermedades del hígado, problemas con huesos y articulaciones, artritis, apnea, madurez sexual prematura, riesgos mayores de cáncer.
  • Consecuencias sicológicas: inseguridad, baja autoestima, discriminación escolar, marginación social, depresión, trastornos alimentarios (bulimia, comer compulsivamente).

Causas:

  • Predisposiciones biológicas (genéticas, hormonales), sicológicas (depresión, ansiedad, bulimia), ambientales (los ejemplos, estilos de vida, alimentos y elementos que rodean al niño en el hogar y la escuela) y socioeconómicas (familias de bajos ingresos tienden a consumir más comida chatarra dado el alto costo de comidas más sanas).
  • Consumo excesivo de alimentos altos en grasa y azúcares (comida chatarra).
  • Estilo de vida sedentario (mucho tiempo con TV, computadora, videojuegos).

Prevención:

  • Conocer y responder a las predisposiciones biológicas, sicológicas, ambientales y socioeconómicas.
  • Reducir el consumo de alimentos altos en grasa y azúcares (comida chatarra) y sustituirlos por alimentos nutritivos.
  • Reemplazar el estilo de vida sedentario (tiempo con TV, computadora, videojuegos) por uno más activo.

Intervención:

Actividad Física:
1. Actividad física hasta el punto de sudoración por un mínimo de 1 hora al día
2. Cambios cotidianos- caminar y usar escaleras en lugar de auto y elevador
3. Tomar clases de baile o artes marciales
4. Unirse a equipo deportivo o comprometerse a ejercitarse con amistades
5. Reducir el tiempo de TV, computadora y juegos de video

Alimentación Sana
:
“Menos frituras, más verduras, y dulzura con mesura”
1. “De tal palo, tal astilla”-Los niños observan y hacen lo que ven hacer a los adultos, cuidado con “Predicar la moral en calzoncillos”
2. Lactancia en la infancia, y leches descremadas después de los 2 años
3. Beber bastante agua (en lugar de jugos y bebidas azucaradas)
4. Desayunar a diario
5. Hornear, asar, hervir, o cocer al vapor o en microondas en vez de freír
6. Cocinar modificando las recetas aumentando el contenido nutritivo
7. Ingerir 5 o más porciones de frutas y verduras diariamente
8. Consumir productos bajos en grasa, y menos carnes, cremas, quesos, y dulces
9. Reducir las bebidas gaseosas, los dulces y los cereales azucarados
10. Escoger los alimentos más sanos al comer comida rápida y de máquinas
11. Servir porciones según la edad y tamaño del niño
12. Ofrecerle a los niños pequeños 5 o 6 comidas pequeñas a horarios fijos
13. Evitar usar la comida como premio o como castigo para los niños
14. Evitar forzar a los niños a comer todo lo que se les sirvió
15. Consultar pediatras o nutricionistas si hay historial familiar de obesidad

Libros:

  • Alimentos y nutrición para niños y jóvenes (Janice Pratt VanCleave)
  • El ABC de la nutrición (Francesca Fossas)
  • Gordito no significa saludable: Lo que toda madre Latina debe saber para criar niños más felices y saludables (Claudia González Lourdes Alcaniz)
  • La nutrición puede determinar el futuro de tu hijo (Edmundo Acacio)
  • Niños y el arte de hacerlos comer (Maria Rosas)
  • Nutrición en la adolescencia y juventud (Ana María Requejo y Rosa Maria Ortega)
  • Para que tus hijos coman bien (José Luis Romero)


¡Ojo a los Ojos y la Vista de los Niños!

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD

Se estima que alrededor del 25% de los niños tiene problemas con su vista, y estos problemas pueden empeorarse y afectar su desempeño escolar si no se detectan y tratan lo antes posible. Afortunadamente, existen especialistas y tratamientos para las condiciones que amenazan la salud visual infantil. Los ojos alertas de sus padres, familiares, y maestros pueden ayudar a proteger y mantener la salud de los ojitos de nuestros niños.

¿Cuándo revisar la visión de los niños?

  • Todo recién nacido debe recibir una revisión de sus ojos.
  • Durante el primer año de vida, las visitas médicas regulares deben incluir revisión de la vista.
  • En los años preescolares, debe medirse la agudeza visual.
  • Al comenzar el Kinder, la vista y alineamiento de los ojos deben ser evaluados.
  • En los años escolares, los chequeos de rutina anuales deben incluir pruebas de la vista.

¿Cuáles son señales de problemas de la vista en los niños?

  • Frotarse los ojos a menudo
  • Sensibilidad ante la luz
  • Dificultades al enfocar
  • Vista borrosa
  • Dificultades al seguir un objeto con la vista
  • Alineamiento o movimiento anormal de los ojos
  • Ojos enrojecidos
  • Lagrimeo crónico
  • Dificultades al ver objetos en la distancia
  • Dificultades para leer de cerca
  • Problemas leyendo el pizarrón
  • Entrecerrar o cruzar los ojos
  • Sentarse demasiado cerca de la TV
  • Dolores de cabeza

¿Cuáles son algunas de las enfermedades de la visión infantil?

Ambliopía (ojo perezoso): Vista deficiente en un ojo que parece normal. Puede detectarse en la edad preescolar. Si no se trata a tiempo, puede ocasionar pérdida irreversible de la vista en el ojo afectado.
Estrabismo (ojo desviado): Uno o ambos ojos miran hacia arriba, abajo, dentro, o afuera debido a un alineamiento incorrecto. Se trata con parches, gotas, gafas especiales, y cirugía. Si no se corrige antes de los 5 años, el niño puede perder permanentemente la visión del ojo afectado.
Miopía: Vista deficiente de lejos o en la distancia. El problema visual más frecuente en los niños. Se trata con anteojos o lentes de contacto.
Hipermetropía: Vista deficiente de cerca. Se trata con anteojos o lentes de contacto.
Astigmatismo: Causada por una imperfección en la curvatura de la superficie frontal de los ojos. Si causa vista borrosa u otras molestias, puede tratarse con anteojos.

¿Quiénes son los especialistas en la vista de los niños?

Oftalmólogo u oculista: Médico especializado en examinar, diagnosticar y tratar la vista y sus enfermedades.
Optometrista u optómetra: Diagnostica y trata muchas condiciones de la vista, pero no hacen cirugía.
Asociación Americana de Oftalmología: Organización profesional de especialistas en la salud visual.

¿Ayuda y Recursos?

Sight for Students (en español), 1-888-290-4964.
Infant See, 1-888-396-EYES (3937).


Once pasos para enseñarle a tu niño o niña a ir al baño

Escrito para BabyCenter en Español
Aprobado por la Junta de Asesores Médicos de BabyCenter



Una de las etapas del desarrollo de los niños que los padres suelen esperar con ansiedad es el momento de quitarles el pañal. Después de haber cambiado cerca de dos mil pañales al año (es cierto, calcula unos 6 al día), seguramente no veas la hora en que tu pequeño empiece a ir al baño solito. Lo que pocos mamás y papás saben es lo mucho que se puede tardar. Y aunque es verdad que algunos niños aprenden en pocos días, también es cierto que muchos otros tardan varios meses. La posibilidad de que logres enseñarle a tu hijo con éxito aumentará si aprendes las reglas básicas del entrenamiento, y logras transmitírselas con claridad a tu niño.

Primer paso: Identifica las señales de que tu niño está listo.

Algunos niños están listos para empezar el proceso de retirada del pañal a los 18 meses de edad, pero hay otros que no demuestran el más mínimo interés hasta que tienen 3 años o más. En Estados Unidos, la mayoría de los padres empiezan a entrenar a sus hijos cuando tienen entre 2 y 2 años y medio, pero en muchos países latinos se solía empezar mucho más temprano, sobre todo en generaciones anteriores, cuando los pañales se tenían que lavar a mano (¡y hasta hervir!) en casa. O sea que no te sorprendas si tu madre o tu suegra insisten en decirte que les quitaron los pañales a sus hijos antes de que cumplieran un año. Es posible que lo hayan hecho, pero quizás dedicaban una buena parte de su tiempo a limpiar "accidentes", ya que a esta temprana edad los niños aún no tienen la capacidad de controlar sus funciones corporales. Físicamente, la mayoría de los niños desarrollan la capacidad de controlar sus esfínteres alrededor de los 3 años, y hasta los 5 años se considera normal que tengan algunas instancias de incontinencia urinaria.

Hoy en día, con la facilidad de los pañales desechables y el conocimiento de que no es bueno forzar a los niños antes del debido momento, lo mejor es esperar a que tu hijo empiece a mostrar ciertas señales de que ya está listo para empezar a ir al baño solito en lugar de presionarlo a que empiece a entrenarse sin estar preparado. Algunas preguntas que puedes hacerte para ver si está listo son: ¿obedece instrucciones sencillas?, ¿camina y se sienta solito?, ¿trata de imitar a los adultos o hermanitos cuando van al baño? Recuerda también que algo que te haya ido muy bien con tu primer hijo podría no funcionar con el segundo. Lo bueno es que los hijos que vienen después suelen aprender con mayor rapidez que los primogénitos, aunque los varoncitos suelen tardar más que las niñas.

Piensa también en otros factores aparte del nivel de desarrollo y preparación de tu hijo. Si en este momento tu pequeño está pasando por un gran cambio en su vida, como ir a una nueva escuela o guardería, o la llegada de un hermanito, es muy probable que el proceso de retirada del pañal se vuelva más difícil, y lo ideal sería postergarlo hasta que la situación se estabilice.

Tampoco tiene sentido empezar a enseñar a tu niño en un momento en que tú no puedas dedicarle el tiempo, la paciencia y el buen humor necesarios. Si estás ocupadísima remodelando la casa, o sufres náuseas matinales debido a un nuevo embarazo, éste seguramente no es el momento de quitarle el pañal a tu hijo. Lo mejor es esperar un par de semanas, o meses, hasta que las cosas estén más tranquilas.

Si la presión para enseñarle a ir al baño viene de parte de tu mamá u otro familiar con muy buenas intenciones, explícales con delicadeza los motivos por los que piensas que ni tú ni tu niño están listos aún, y resáltales que prefieres esperar un rato para poder hacerlo con tranquilidad. Igualmente, si estás fuera de tu entorno habitual, de vacaciones o pasando una temporada en casa de un familiar, lo mejor es esperar. Los inevitables accidentes pueden causar tensiones en casa ajena y tu hijo se sentirá menos cómodo que en su propio hogar.

Segundo paso: Compra el equipo necesario.

Lo primero de todo es invertir en una buena sillita orinal o un asiento especial que se acople al inodoro de tu baño. Elije el que tú prefieras, pero asegúrate de que tu hijo pueda tocar el suelo con sus pies o tenga un escalón o banquito donde apoyarlos (si se trata de un asiento que se coloca sobre el retrete) para que tenga firmeza y estabilidad, y pueda pujar al evacuar. Si además compras o sacas de tu biblioteca local libros infantiles o videos sobre el tema, seguro que despertarás aún más el interés de tu niño.

Si tienes un varón y piensas comprarle un orinal infantil, busca uno sin la concha protectora para la orina o que traiga una que se pueda quitar. Aunque las conchas protectoras ayudan a evitar que al varoncito se le escape algún chorrito fuera de su inodoro, tienen el inconveniente de que los niños a menudo se golpean o arañan el pene al sentarse y levantarse, lo cual puede desmotivarlos a que usen el orinal.

Tercer paso: Crea una rutina para tu niño
.

Para empezar, haz que tu niño se siente completamente vestido en su orinal una vez al día, después de desayunar, antes de bañarse o cuando normalmente suele hacer del baño. Así se irá acostumbrando al orinal y empezará a aceptarlo como parte de su rutina diaria. Si no se quiere sentar, no te preocupes. Lo importante es que jamás debes forzarlo, ni obligarle a permanecer sentado. Y, sobre todo, no insistas demasiado si lo notas aprensivo.

Si esto ocurre, lo mejor es guardar su orinal o por lo menos dejarlo a un lado por algunas semanas o un mes, y luego volver a intentarlo. Si después de esta tregua está dispuesto a sentarse, excelente; pero aún no intentes explicarle por qué debe hacerlo, por ahora, tu único objetivo es que se acostumbre a su orinal. Por lo tanto, asegúrate de colocarlo en un lugar accesible y conveniente. Como es portátil, puedes llevarlo al jardín o al salón donde suele jugar el niño.

Cuarto paso: Dile adiós al pañal.

Una vez que tu niño ya esté plenamente acostumbrado a sentarse vestido en su orinal, el siguiente paso es lograr que lo haga sin el pañal. Recuerda que es algo que nunca ha hecho antes y que necesita acostumbrarse a la sensación de estar ahí sin ropa. Ésta es la etapa en que empezarás a explicarle que así lo hacen mami, papi (y los hermanitos que tenga) todos los días. O sea, explícale que cuando ya eres mayorcito te quitas la ropa antes de hacer pipí o popó.

Si el niño hace algo en el orinal, muy bien, pero no se lo exijas ni insistas demasiado. Recuerda que es importante esperar a que tu niño muestre señales de que está interesado en ir al baño solito.

Quinto paso: Muéstrale cómo se hace.

Los niños aprenden imitando a los adultos, por lo tanto la manera más natural de que aprendan a usar el inodoro es viéndote hacerlo. Aunque papá querrá que su varoncito haga pipí de pie como él, es más fácil que empiece a hacerlo sentadito, y que más adelante papá o el hermanito le enseñen a hacer pipí de pie. Seguro que no tardará nada en imitarlos.

Cuando le estás demostrando cómo se usa el inodoro, es bueno que le vayas explicando lo que estás haciendo, le enseñes lo que has "producido", y le muestres que al final te limpias, te vistes, tiras de la cadena y te lavas las manos.

Si hay un hermanito o hermanita mayor que ya sabe usar el baño, él o ella también le pueden hacer una demostración al pequeño. Los niños ponen mucha atención cuando los "maestros" tienen casi la misma edad que ellos.

Sexto paso: Explícale el proceso.


Algo que también te podría ayudar es enseñarle a tu hijo adónde van sus evacuaciones. La próxima vez que ensucie el pañal, llévalo a su orinal, siéntalo y luego vacía el pañal en su orinal por debajo de él. Esto le ayudará a asociar el acto de sentarse en el orinal y hacer popó. En seguida haz que te acompañe al baño y vacía el contenido de su orinal en el inodoro grande. Permítele que tire de la cadena si quiere (pero no insistas si notas que le da miedo), para que vea adónde va su caquita. Enséñale a vestirse y lavarse las manos al final.

Séptimo paso: Motívalo a ser independiente.

Motiva a tu niño a usar su orinal siempre que tenga ganas de hacerlo, pero asegúrate que sepa también que te lo puede pedir a ti, y que tú lo llevarás al baño cuando quiera. Si puedes, permítele que de vez en cuando circule por la casa sin pañales y mantén su orinal a la mano. Cuanto más tiempo lo dejes sin pañal, más rápido aprenderá, aunque tú tendrás que estar dispuesta a limpiar algunos charquitos. Dile que puede usar su orinal cuando quiera, y de vez en cuando recuérdale que está ahí para cuando lo necesite.

A veces los niños no permanecen sentados el tiempo suficiente para lograr relajarse y hacer del baño. Calmadamente, procura motivarlo a que se quede sentado por al menos un minuto. Te será más fácil lograrlo si le haces compañía, hablándole o leyéndole un libro.

Elogia a tu niño cada vez que haga sus necesidades en el orinal, así empezará a darse cuenta de que usar correctamente el orinal es un logro. Pero a la vez que es importante halagarlo, procura no exagerar, y evita transformar cada ida al baño en un gran acontecimiento, de lo contrario tu niño empezará a ponerse nervioso o avergonzarse ante tanta atención.

Octavo paso: Compra pantaloncitos de entrenamiento.

Puede que te sirvan de ayuda los pantaloncitos de entrenamiento (son ropa interior infantil con una protección extra absorbente, o pañales desechables que se suben y bajan como la ropa interior), ya que permiten que tu hijo se los quite y se los ponga él solito. A algunos niños les gustan y les funcionan muy bien, pero para otros no son más que un tipo diferente de pañal, por lo cual no cumplen con su función de entrenamiento. A estos niños les motiva más ponerse ropa interior de verdad que esta clase de pantaloncitos o pañales.

Noveno paso: Acepta sus deslices con buen humor.

No hay niño que domine completamente el arte de ir al baño solito sin antes tener una serie de pequeños "accidentes". Cuando esto ocurra, no debes enojarte con tu niño ni castigarlo; recuerda que hasta hace muy poquito tiempo tu hijito aún no había desarrollado completamente sus músculos, y por lo tanto no tenía el control necesario para lograr contener la orina o las deposiciones. Con el tiempo, tu pequeño se volverá muy competente, pero mientras esté aprendiendo, lo mejor que puedes hacer es limpiarlo calmadamente cuando se le escape el pipi o el popo y sugerirle que la próxima vez trate de usar su orinal.

Décimo paso: Comienza el entrenamiento nocturno.

Aunque tu hijo se mantenga limpio y seco durante todo el día, puede que pasen varios meses, o incluso años, hasta que logre controlar sus necesidades durante la noche, o sea que aún no te deshagas de sus pañales. A esta edad, su organismo no ha madurado lo suficiente para lograr despertarlo siempre que necesite hacer pipí. Para ayudarle a mantenerse sequito, no le permitas beber demasiado líquido antes de acostarse y recuérdale que si se despierta en el medio de la noche, te puede llamar para que le ayudes a ir al baño. Otra cosa que puedes hacer es colocar su orinal al lado de la cama por si quiere usarlo.

Una vez que tu niño haya despertado completamente seco cinco noches seguidas, habrá llegado la hora de empezar el entrenamiento nocturno. Cubre el colchón con un plástico o una protección impermeable por debajo de la sábana, y acuesta a tu hijo sin pañales. Si tu pequeño no parece aprender cómo aguantar la noche sequito, vuelve a ponerle pañales por las noches e intenta quitárselos otra vez al cabo de unos meses.

Onceavo paso: Celébralo, ¡lo has conseguido!

Créenos, si tu niño está listo para aprender esta nueva habilidad, lo hará con mucho éxito. Y si en lugar de tratar de apresurarlo esperas a que verdaderamente esté preparado, todo el proceso será mucho más fácil y menos latoso, tanto para ti como para tu hijito. Tarde o temprano, tu niño aprenderá a ir al baño como los adultos, y tú no tendrás que volver a pensar en este asunto… al menos hasta la llegada del próximo bebé.

Enlaces relacionados:

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3. Cómo hacer que tu pequeño te escuche.

4. Siete consejos para no malcriar a los niños.

5. Alimentos que pueden ser poco seguros para tu hijo.

© BabyCenter, LLC 1997-2008. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.




Prepárese y Participe en el Cuidado Pediátrico de sus Niños

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD y Rona Renner, RN

Al trabajar con los pediatras y otros profesionales de la salud, los padres precavidos pueden ayudar a los pequeños a crecer sanos y saludables.

Recuerden las 5 "P" del cuidado Pediátrico: Prevención, Preparación, Prontitud, Preguntas, y Pedidos:

1. Prevenir enfermedades con vacunas y buenos hábitos de alimentación y ejercicio.
2. Preparación, al tener un botiquín con productos esenciales a la mano.
3. Prontitud al reconocer síntomas, y al procurar atención médica.
4. Preguntar sobre diagnósticos, tratamientos, y opciones disponibles.
5. Pedir orientación, atención profesional, segundas opiniones, y traducción.

Para sacarle el mejor Provecho a las citas Pediátricas:

1. Haga preguntas sobre la salud de sus niños. Escriba con anticipación una lista de preguntas. Si no hay suficiente tiempo durante la cita, pida otra cita o acuerde una llamada telefónica.
2. Pregúntele a los otros adultos que cuidan a sus niños, sea la abuela o la niñera, si tienen preguntas para el médico.
3. Repita las instrucciones que reciba del médico, y obtenga clarificación según sea necesario.
4. Comuníquese honestamente con el médico. Por ejemplo, dígale si está utilizando remedios caseros para sus niños.
5. Usted conoce a sus niños mejor que nadie. Dígale al médico lo que usted piensa. Sus instintos son importantes.
6. Para la cita médica de uno de sus niños, trate de dejar a los hermanitos en casa, para poder ofrecerle su atención total al que tiene la cita. Si esto no es posible, traiga libros, juguetes, u otras distracciones para los hermanitos.
7. Prepare a sus niños para las citas médicas. Dígales qué anticipar. Ayúdeles a sentirse más cómodos jugando al doctor y leyéndole libros sobre la visita al médico.
8. Cuando tenga dudas sobre la salud de sus niños, ¡llame al médico! Si no hay citas disponibles, pida hablar por teléfono con un médico. Si es necesario, llame al 911, o lleve a su niño a la sala de emergencias.
9. Haga preguntas sobre el comportamiento de sus niños. Si el médico no tiene las respuestas, puede ayudarle a encontrar alguien quien sí pueda contestar sus preguntas.
10. Si no está satisfecho con su médico, usted puede escoger cambiar de médico. Un médico puede ser apropiado para una familia y no para otra. Si está satisfecho, dígale a su médico lo que aprecia del cuidado que le ofrece a sus niños.

Libros:

  • Enfermedades de los niños: Las enfermedades más comunes, sus síntomas, y tratamiento (M. Salome Albi Rodríguez)
  • La medicina de mamá: Todo lo que las madres necesitan saber para cuidar a su familia entera contra 109 enfermedades (Rodale Press)
  • Qué Hacer Cuando su Niño se Enferme (Gloria Mayer y Ann Kuklierus)

Sitios en la Web


Recordatorios para Apoyar el Desarrollo Emocional de Nuestros Niños

Marisol Muñoz-Kiehne, PhD
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Para estimular su crecimiento,
y prevenir su sufrimiento…

Recordemos que los niños,
desde que son bebés,
sienten
confusión,
desesperación,
frustración,
y desilusión.

Como adultos,
es nuestra función
y obligación
usar la razón,
y la emoción,
la comunicación,
y la expresión,
la intención,
y la acción.

Así que ofrezcámosles
atención,
observación,
protección,
alimentación,
comunicación,
comprensión,
consolación,
estimulación,
felicitación,
conversación,
canción,
¡ y diversión!


Rutinas que funcionan para dormir a un bebé
Escrito para BabyCenter en Español
Aprobado por la Junta de Asesores Médicos de BabyCenter

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Cuanto más pronto establezcas una rutina para la hora de ir a dormir, mejor será. Cuando tu bebé tenga 6 u 8 semanas, comienza una rutina fija todas las noches; a tu bebé le encantará la consistencia de estas rutinas. "Tu bebé estará más relajado si sabe lo que viene después", dice la experta en sueño de BabyCenter Jodi Mindell, autora de Sleeping Through the Night (Dormir toda la noche). "Mientras más relajado esté, más probable será que se vaya a la cama fácilmente y se quede dormido rápidamente". Aférrate a tu rutina lo mejor que puedas, incluso cuando no estés en casa. Eso puede facilitarle a tu bebé adaptarse a entornos que no le resultan familiares.

Lo que incluyas en tu rutina es decisión tuya. Algunos elementos comunes incluyen darle un bañito, ponerle el pijama, leer un cuento, y hacerle mimos, o jugar a un juego tranquilo. Sólo asegúrate de elegir algo que ayude a calmar al bebé en lugar de excitarlo. Y aunque puedes comenzar tu rutina con un baño o jugando en la sala de estar, debería terminar en la habitación del niño. Es importante enseñarle que su cuarto es un lugar agradable, y no el lugar a donde se le "destierra" a la hora de dormir. Si se altera cuando ve que te vas después de arroparlo, dile que regresarás a ver cómo se encuentra luego de algunos minutos. Lo más probable es que se haya quedado profundamente dormido cuando regreses.

Las siguientes son sugerencias de rutinas para la hora de ir a dormir que han funcionado para otros miembros de BabyCenter. Tal vez encuentres aquí algo que funcione para ti. Y recuerda que con frecuencia los rituales para irse a dormir también son buenos para los padres. Es un momento especial que dedicas para estar con tu bebé, y que puedes planear con tiempo.

Déjalo jugar un poco

A veces es una ayuda permitir que tu bebé descargue energía acumulada en su sistema antes de intentar prepararlo para la noche. Por lo tanto, tómate la libertad de llevarlo "a caballito" o permitirle balancearse en la sillita mecedora si tiene ganas. Siempre y cuando a cualquier juego bullicioso le siga algo más calmado — como un baño o un cuento — antes de irse a dormir, ese puede ser el primer paso a la hora de ir a la cama.

Dale un bañito

Una de las actividades más populares para antes de irse a dormir es el baño. Sentarse en el agua cálida es una experiencia relajante, y hacer que tu bebé esté calentito, limpio y seco es una gran manera de facilitarle la hora de irse a la cama. El baño también es una forma maravillosa de que tu pareja pase un momento especial con el bebé, sobre todo si tú estás amamantando y él no puede ayudar mucho con las comidas. Si tu bebé se pone nervioso durante los baños o no los disfruta, probablemente sería mejor eliminarlos del ritual nocturno; en lugar de eso, dale mimos para tranquilizarlo o léele un cuento. Para obtener consejos sobre cómo hacer que el ritual del baño sea seguro, lee más aquí.

Hora de lavarse

La rutina para irse a dormir puede incluir lavarle la cara y las manos, limpiarle las encías o lavarle los dientes, cambiarle el pañal, y ponerle el pijama. Es particularmente importante comenzar con el hábito de lavarle los dientes a una edad temprana para que el bebé se acostumbre a hacerlo, dice la experta en el sueño Jodi Mindell.

Juega a algo tranquilo

Jugar con tranquilidad en la sala de estar o en el suelo de la habitación de tu bebé es una buena forma de divertirse un rato con él antes de que llegue la hora de irse a dormir. El juego puede ser algo sencillo tal como una ronda de cucú; algo que entretenga a tu bebé sin sobreexcitarlo estará bien. Otra idea divertida es esconder algo en la cuna o en la cama para que él lo encuentre antes de que lo acuestes — un juguete, una tarjeta postal, un objeto interesante — y luego hablarle sobre eso. (Pero asegúrate de quitar el objeto de la cuna antes de irte.)

Cuéntale cositas

La hora de irse a dormir brinda una buena oportunidad a los padres para dedicar un rato a hablar con el bebé. No tienes que esperar a que tu bebé sea lo suficientemente grande para contarle cómo te fue ese día; simplemente repasa lo que le sucedió a él, por ejemplo, si fueron al parque o comió una nueva papilla.

Dale las buenas noches al mundo

A muchos bebés les gusta que los alcen y los lleven a recorrer la habitación o la casa y decirles buenas noches a sus juguetes favoritos, a las personas y a otros objetos.

Léele un cuento

El ritual que compite con el baño como uno de los favoritos antes de irse a dormir es la lectura de un cuento. No sólo tu bebé aprenderá a reconocer nuevas palabras — los estudios han demostrado que las habilidades en el lenguaje e incluso la inteligencia pueden depender de la exposición diaria del bebé a un amplio vocabulario —, sino que también se beneficiará del tiempo que pasas con él.

Canta una canción

Cantar una canción de cuna siempre ha sido una forma de ayudar a un bebé a dormirse. A tu pequeño le encanta escuchar su sonido preferido — tu voz — y la melodía suave y tranquilizadora puede calmarlo.

Ponle música

Poner un CD o una cinta de canciones, música clásica, u otras canciones favoritas de los niños mientras preparas a tu bebé para dormir — y luego dejar que la música siga cuando te vayas — puede facilitarle la transición para quedarse dormido. Asimismo, los aparatos que producen ruido blanco (parecido al de una secadora o aspiradora) también pueden tranquilizarlo, con el beneficio adicional de cubrir ruidos externos. Sin embargo, trata de no permitir que la música se convierta en un elemento esencial; tu bebé necesita aprender a quedarse dormido solito, como resultado del establecimiento de hábitos saludables para dormir, en lugar de depender de sonidos o recursos especiales.

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3. Aquí puedes ver un video con siete consejos para enseñar a tu bebé a dormir bien.
4. ¿Cuánto sueño necesita tu niño? Infórmate.
5. Cómo cuidar las encías y los dientes emergentes de tu bebé:

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