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Guías:
Sobre la Muerte (Tips
About Dealing with Death )
La muerte de un ser
querido: ¿qué hacer? ¿qué evitar?
Marisol Muñoz-Kiehne,
Ph.D.
¿Qué ayuda
si estamos Penando la Muerte de un Ser Querido?:
- Actividades: lecturas inspiradoras y confortantes, escribir
cartas o en diario, contemplar o practicar arte o baile, ejercicio, pasatiempos,
orar, meditar
- Buscar apoyo: hablar con seres queridos,
líderes
religiosos o espirituales, profesionales de consejería o psicoterapia
- Cuidado personal: nutrición, descanso
- Desahogo: hablar, llorar, lamentarse
- Paciencia: hacer tiempo para penar,
permitir tiempo en el día, la semana
- Conciencia: al manejar las energías, emociones,
tiempo
- Tolerancia: al desorden y la confusión, las emociones
fuertes y desagradables, permitirnos llorar, desahogarnos, tomarnos pena por
un tiempo; entender y aceptar que toda reacción emocional es posible,
y que el expresar los sentimientos es importante
- Establecer prioridades: primero lo
primero
- Servicio: ofrecernos a otros,
o a causas significativas
- Honrar al difunto: actividades significativas,
conmemorar la pérdida a través de ritual, ceremonias, o símbolos
¿Qué ayuda cuando un Ser Querido
está Penando una Muerte?:
- Le tememos al
dolor, propio y de los demás, por eso evitamos
personas
y situaciones relacionadas con pérdidas
- En tiempos difíciles reconocemos
los verdaderos amigos de los que no lo son
- Apoyar, consolar por medio de acompañamiento
- Ofrecernos
a escuchar o participar en actividades significativas
- Servir
de testigo
- Tolerar el desorden y la confusión,
las emociones fuertes y desagradables
- Ser de confianza,
no juzgar, escuchar, estar presentes de alguna manera
- Contacto
físico, el abrazo; el calor humano es ungüento
para las heridas
- Darle permiso para penar la muerte
- Hacer contacto, preguntar
qué podemos hacer
para apoyar o ayudar
- Asistencia práctica (ayudar
con la comida, limpieza, mandados,
cuidado de niños)
- Gestos que comunican estoy pensando en ti, mis buenos
deseos y oraciones están contigo
- Seguir las señales del otro,
no imponer nuestras creencias e ideas
¿Qué Evitar
cuando nosotros o nuestros seres queridos Penamos por
una Muerte?:
- Forzar
la alegría
- Culpar, a nosotros mismos, a otros,
a Dios
- Atascarnos en los “Sin tan sólo…”
- Precipitarnos
a reemplazar lo perdido, forzar la recuperación
- Adormecernos
con adicciones (bebida, drogas, comida, compras innecesarias)
La Pena como Respuesta a la Muerte de un Ser Querido
Marisol Muñoz-Kiehne,
Ph.D.
- La pena es la tristeza del amor, es una experiencia
natural: adultos y niños, todos penamos
- Reacciones
psicológicas: Confusión y sentido de culpa;
hueco y vacío; tristeza y desesperanza; ansiedad y desespero; temor
y pánico; ira y frustración
- Nos preguntamos: ¿Por qué?,
Si tan sólo…
- Problema cuando ignoramos la pérdida o la
pena causada por la muerte
- Problema cuando reconocemos la pérdida
y la pena, pero no sabemos cómo recuperarnos
- Cómo lidiamos
con una muerte, predice como tenderemos a lidiar con otras
- El penar
toma tiempo, más de lo esperado
- No hay una sola
buena manera de penar
- Hay diferencias individuales, según
el historial de la persona y el tipo de muerte
- Asunto
muy personal, nadie debe tratar de quitarnos nuestro
derecho a penar
- Importancia del cierre, del decir adiós,
para poder seguir adelante
- Diferencia entre el penar y
la depresión clínica
Lidiando
con la Muerte y Nuestros Niños
Marisol Muñoz-Kiehne,
Ph.D.
- Les enseñamos a los niños a sobrellevar
y lidiar con la pena con nuestro ejemplo
- Explicarles a
los niños que no es culpa de ellos,
y que no tienen que encargarse de la pena de los adultos
- Los
niños pueden lidiar con la muerte tan bien o mejor
que los adultos si se les dan respuestas honestas y se
les permite participar y ayudar
Manifestaciones
del Penar y Qué Hacer,
Según la Edad de los Niños:
- Bebés: Lloran
más, demuestran tristeza
o ansiedad, se chupan los dedos. Mantener la rutina del bebé, cargarle,
mecerle, hablarle
- 1-5 años: Más inquietos, más apegados,
temen separarse de los adultos, problemas al dormir, se orinan en la cama, se
comportan como bebés, hacen preguntas. Hablarles simple y honestamente,
demostrarles que no están solos y que serán atendidos y protegidos,
recordarles que la muerte no es culpa de ellos, involucrarles en las actividades
y ceremonias, permitirles jugar y expresarse
- 6-10 años: Más tímidos, más
rebeldes, más o menos interés en la escuela, juegan a la muerte
y al funeral. Responder sus preguntas, explicarles sus sentimientos, hablarles
sobre sus temores, involucrarles en las actividades y ceremonias, permitirles
jugar y expresarse
- Adolescentes: Más ira, rebeldía, conductas
arriesgadas, ven la vida como injusta, tienen conversaciones filosóficas,
buscan a sus amistades. Invitarles a que nos comuniquen lo que necesitan,
alentarles a buscar ayuda de otros.
Cómo Hablarles a los Niños Pequeños
Sobre la Muerte:
- El cuerpo deja de funcionar,
no respiramos, ni comemos, dejamos de pensar
y sentir
- Diferencia entre el morir y el dormir
- La muerte como
natural, todo lo que vive, tarde o temprano morirá
- No
es culpa de ellos; no provocaron la muerte ni aunque
la hubieran deseado
Símbolos y Rituales:
- Mantener fotos
y objetos especiales del difunto en la casa
- Escribirle
postal o carta al difunto
- Sembrar un árbol en su
memoria
- Soplar burbujas, dejar ir globos, tirar al océano
botella con mensaje
- Usar cinta, amuleto, prendedor de
recuerdo
- Hacer donaciones a organizaciones caritativas
Recordar:
- 3 fases: urgencia por recuperar
lo perdido, desorganización, reorganización
- La pena por la muerte de un ser querido se alivia,
aunque nunca desaparezca
- Después de la tormenta,
sale el sol, y el arco iris
- Todo pasa, y todo queda
Los
Hijos: Un regalo de Dios
Claudia Medina (www.mepongolaspilas.com)
Este enchufe se lo dedico a una de mis
amigas más valientes, a Martha Cortez, quien perdió
a su hijo en un trágico accidente automovilístico
la semana pasada. Por favor, tómense unos instantes
para que colectivamente le mandemos amor y energía.
Cuando se te muere un padre eres huérfano,
cuando se te muere un esposo eres viuda, pero cuando se
te muere un hijo, ¿cómo lo explicas? ¿Cómo
superas la pérdida de alguien que nació de
ti? ¿Con qué ganas te levantas en la mañana
al saber que no lo volverás a ver? ¿Cómo
mantienes tu fe? Esos momentos interminables te llenan de
confusión, coraje, preguntas, dolor, y de desesperación
al ver a tu hijo ahí en un sueño profundo
de donde no despertará. Estos fueron algunos de los
sentimientos que viví al lado de Martita. Su dolor
me conmovió, me llego a lo más profundo de
mi ser. Yo también soy madre. Uno se siente muy mal
porque en esos momentos no hay explicaciones ni soluciones;
uno sólo puede estar presente y orar por el espíritu
y por los que se quedan.
El Padre que rezó el rosario dijo:
"Encuentren un significado en su muerte, pues si no,
su vida se perdió en vano." Palabras que me
hicieron reflexionar y valorar la vida de pies a cabeza.
Regresé a casa, me acosté junto a mis hijos,
me puse a llorar y a reconocer que aunque traviesos y a
veces muy exigentes, son mi regalo en la vida; de ellos
he aprendido a ser una mejor persona. La vida de "Ponchito"
no se fue en vano, me hizo reflexionar y seriamente tomar
conciencia de lo más importante en la vida, mi familia.
El tener un hijo requiere que uno
aprenda a ser más que una madre amorosa y consentidora.
Requiere en varios casos ser doctora, animadora, maestra,
psicóloga, cocinera, chofer, adivina, acróbata
y entre otras cosas también a ser más paciente,
más comprehensiva, mejor negociadora, saberse comunicar
con compasión y respeto a la vez que con firmeza.
Estas capacidades no sólo nos ayudan con los hijos,
si no con todo en la vida. Creo que al desarrollar estas
capacidades en nosotras nuestras vidas mejoran, nuestras
oportunidades de trabajo también, pues somos mejores
comunicadores, mejores compañeros de equipo, somos
más eficientes pues aprendemos a maniobrar varias
cosas al mismo tiempo (como en casa, limpiar, cocinar, hacer
la tarea, resolver malentendidos, todo al instante). Para
mis amigos sin hijos, esto no quiere decir que ustedes no
tengan estas capacidades; simplemente quiere decir que los
hijos nos ayudan a ponernos las pilas de manera urgente.
Esta noche cuando acuestes a tus
hijos dales las gracias por ser quienes son, enfócate
en sus ojos y reconoce el regalo que Dios te ha mandado,
ya sea a través de sus manitas acariciadoras o a
través de sus personalidades que te han sacado las
canas por no saber cómo verlos o porque te ha faltado
desarrollar una nueva capacidad en tu vida. Pregúntate
"¿Cómo estoy viendo a mi hijo, qué
tengo que desarrollar en mí para que seamos los mejores
compañeros de la vida, para ser más felices?"
Toma acción. ¡Ponte las Pilas!
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