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La Disciplina
(Discipline
Tips)

El Acoso Infantil
Por Marisol Muñoz-Kiehne,
PhD
Baja
PDF
¿Qué
es el acoso entre los niños?
Acoso es cuando un niño
o grupo de niños trata deliberadamente de controlar
a otros, sea verbal, emocional, o físicamente. Se
manifiesta mediante amenazas o agresión física,
la exclusión de juegos y actividades, las burlas,
y los insultos por apariencia física o raza. El acoso
entre niñas tiende a ser verbal, con palabras que
lastiman, mientras que los varones demuestran más
acoso físico (empujones, golpes).
¿Cuál es
la diferencia entre los conflictos y el acoso?
En un conflicto, los niños compiten intentando “ganar,”
y las emociones de ambas partes lucen alteradas. En situaciones
de acoso, el intimidador parece sentirse calmado y en control,
mientras que la víctima muestra angustia o temor.
¿Cuál es
la diferencia entre el juego agresivo y el acoso?
Algunos niños juegan de maneras bruscas o toscas
que pueden intimidar o lastimar a otros niños sin
ser ésta su intención. Muchas veces están
copiando lo que han visto a su alrededor o en la televisión,
¡hasta en algunas caricaturas!
Dado el pensamiento egocéntrico de los niños
pequeños, a menudo no se percatan de cómo
impacta su conducta a los demás. El juego agresivo
se considera intimidación cuando, a propósito,
el niño domina o controla a otros, sea verbal, emocional,
o físicamente.
Los niños que juegan de maneras agresivas pueden
desarrollar una reputación negativa. Es importante
enseñar a los niños que tienden a ser agresivos
al jugar a jugar de maneras activas que no lastiman los
cuerpos ni los sentimientos de los otros niños.
¿Qué tan común es?
Lamentablemente, el acoso es bastante frecuente: cientos
de miles de niños son hostigados cada día.
El acoso es la forma más común de violencia
en nuestra sociedad. Aunque se manifieste a menudo y a través
de los diversos grupos sociales y económicos, la
intimidación no es una parte normal de la niñez.
¿Qué causa
el acoso entre los niños?
Los niños que acosan muchas veces desean que se les
vea y reconozca. Buscando atención, hostigan a otros
para sentirse más poderosos y fuertes. A veces los
niños intimidan cuando sienten celos o envidia, o
por haber sido víctimas o testigos de maltrato. Los
niños aprenden de los adultos si el acoso es aceptable
o no, por lo que tiende a propagarse en entornos con poca
supervisión y disciplina inconsistente.
¿Qué consecuencias
sufren las víctimas de acoso en la niñez?
El acoso acarrea consecuencias negativas, a las víctimas,
a quienes intimidan, y a los testigos. De hecho, puede impactar
el clima de la guardería, la escuela o el vecindario,
causando que los niños se sientan seguros donde viven
o donde van a aprender. El acoso ocasiona consecuencias
a corto y a largo plazo para la víctima, tales como:
que se sientan indefensos, asustados, o avergonzados, que
desarrollen ansiedades o depresión precipitadas por
el estrés, o que actúen destructivamente hacia
sí mismos o de maneras agresivas hacia los demás.
¿Qué consecuencias
sufren los niños que acosan?
Sin los adultos no intervienen, algunas consecuencias que
enfrentan los niños que intimidan son: ser rechazados
por sus compañeros, limitarse el progreso de su aprendizaje
y de sus destrezas sociales, y que aumente su agresividad.
¿Qué consecuencias
sufren los niños que presencian el acoso?
Los testigos de la intimidación pueden sentirse inseguros,
ansiosos y temerosos de que también serán
acosados. Pueden sentirse confundidos, sin saber cómo
reaccionar. Pueden sentirse culpables por no poder parar
la intimidación. Los testigos el hostigamiento deben
ser alentados a reportar todo acto de intimidación.
¿Cuándo
debemos intervenir los adultos?
No hay por qué esperar; la agresión es un
asunto serio, meritorio de atención e intervención
temprana con la participación de los involucrados
en la crianza del niño en la guardería y en
el hogar. Por el bien del niño agresivo, y de los
otros niños presentes, los adultos deben hacer lo
posible para entender por qué lo hace, y para que
cese la agresión.
Aunque algunos niños tienen temperamentos más
dominantes que otros, el acoso es una conducta aprendida.
Mientras más se tolera la conducta intimidante, más
difícil es eliminarla. Los niños desarrollan
reputación de intimidadores desde los años
preescolares. El enseñarles maneras de relacionarse
sin intimidar o agredir es una responsabilidad compartida
entre los adultos importantes en su vida.
¿Deben hablar los
padres de los acosados y los agresores?
Depende de las circunstancias y de cómo se hace el
acercamiento. Los padres pueden conversar entre sí
con una tercera persona, tal como una maestra como intermediaria.
De cualquier manera, es importante que los niños
se sientan cómodos contándole a sus padres
si están siendo intimidados.
¿Debemos alentar
a los niños a defenderse?
Es importante que los niños aprendan a protegerse,
y a procurar ayuda cuando la necesiten. Debemos alentarles
y enseñarles a hacerse afirmativos y auto-suficientes.
Los niños deben conocer y defender sus derechos,
saber resistir, decir "No," y retirarse de situaciones
peligrosas. Ante el acoso o provocación, deben aprender
a responder de manera afirmativa, ni pasiva, ni agresiva.
¿Cómo prevenir
el acoso entre niños?
- Supervisar a los niños en
todo momento.
- Asegurarse de que sientan que son
importantes y que valoramos su presencia.
- Servir de buen ejemplo demostrando
empatía, respeto y compañerismo en nuestras
relaciones.
- Elogiar los niños cuando
muestran conductas amables, compasivas, y justas.
- Establecer normas y límites
claros para las conductas aceptables.
- Implementar un sistema disciplinario
razonable y consistente.
- Hacer cumplir consecuencias apropiadas
para las conductas intimidantes.
- Cultivar la inteligencia emocional
de los niños (identificar y expresar sentimientos
sanamente).
- Enseñarles maneras de resolver
conflictos y de manejar su enojo y frustración.
- Evitar
exponerlos a personas, lugares, y situaciones que demuestran
maltrato, intimidación, u otras formas de violencia.
¿Cómo prevenir el
acoso entre hermanos?
- Los conflictos entre hermanos son
inevitables y hasta pueden ser beneficiosos, pero la intimidación
debe evitarse, ya que es perjudicial para todos.
- La prevención de la intimidación
toma tiempo y atención, pues consiste en ayudar
al que intimida a conseguir lo que quiere de maneras aceptables,
y ayudar al intimidado a responder de maneras no pasivas
ni agresivas, sino afirmativas.
- Mediante nuestro ejemplo, los padres
podemos enseñarle a los niños a expresar
lo que sienten y lo que quieren respetando los sentimientos
y deseos de los demás.
- Propiciar en el hogar un ambiente
seguro en el que se practica y recompensa el trato amable.
- Hacer todo lo posible por que todos
los hijos se sientan importantes y queridos, afirmando
la personalidad y talentos de cada cual.
- Enseñar, estimular, reconocer,
y premiar los comportamientos cooperativos, solidarios,
y respetuosos.
- Enseñarle a los niños
a compartir y a jugar con compañerismo.
- Establecer reglas específicas
de convivencia en el hogar- ponerlas por escrito como
recordatorio.
- Sugerirle a los niños posibles
maneras de negociar y llegar a acuerdos justos.
- Evitar la intimidación,
inclusive el uso del sarcasmo, la burla y la coerción
al disciplinar a los niños.
- Evitar el favoritismo y el comparar
a los hermanitos, pues acentúa la competencia entre
ellos.
- Educar
a los niños para que reconozcan
situaciones de intimidación y respondan a ellas
directamente o pidiendo ayuda.
¿Cómo motivar la
conducta afirmativa en vez de la agresiva?
- Enseñarles destrezas sociales
para conducirse de manera afirmativa (no pasiva, ni agresiva).
- Usar muñecos o marionetas
para simular situaciones intimidantes y practicar respuestas
apropiadas.
- Practicar decir “No”
y “Para” de manera clara y firme.
- Practicar hablar con mensajes que
comienzan con “Yo:” (Yo me siento… Yo
quiero… Yo voy a…).
- Practicar buenos modales (Por favor,
Gracias, Lo siento).
- Practicar el ignorar o retirarse
ante conductas intimidantes.
- Practicar destrezas del manejo
del estrés y del enojo (contar, cantar, respirar).
- Practicar destrezas de resolución
de conflictos (tomar turnos, compartir, negociar).
- Enseñarles
a buscar ayuda cuando la necesiten.
¿Cómo
ayudar a las víctimas del acoso?
- Propiciar un ambiente de confianza
en el cual se nos acerquen para contarnos sobre cualquier
conflicto.
- Consolarles y comunicarles que
no vamos a tolerar ninguna agresión.
- Usar juegos o dramatización
para representar los incidentes sospechosos.
- Enseñarles a hacer valer
sus derechos.
- Practicar respuestas positivas
y humorísticas ante situaciones intimidantes.
- Alentarles a desarrollar amistades
y mejores relaciones con sus compañeros.
¿Importa
el ejemplo de los adultos?
¡Es esencial sentar un buen ejemplo, y no "predicar
la moral en calzoncillos"! Los niños observan,
escuchan, e imitan lo que hacen los adultos. Los adultos sirven
de modelo a los niños de cómo expresar emociones,
relacionarse con otros, y resolver conflictos.
Podemos utilizar las tareas cotidianas (programas de TV, paseos)
para conversar sobre los beneficios de las conductas amables,
y lo perjudicial de las conductas agresivas. Debemos mostrarles
cómo respetar y tolerar personas con ideas diferentes
a las nuestras. Tenemos que enseñarles a resolver conflictos
sin violencia.
Como bien lo dijo Octavio Paz, "Entre los individuos
como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la
paz."
Berrinches y Rabietas
Marisol Muñoz-Kiehne,
PhD
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A todos nos desesperan y avergüenzan
los berrinches y rabietas de nuestros niños, especialmente
en lugares públicos. En esos momentos, recordemos
que les servimos de ejemplo al permanecer Calmados, Conscientes,
Consistentes y en Control, ya que el Estrés y el
Enojo de los adultos aumentan los de los niños.
Comprensión:
- Los niños están más propensos a
berrinches cuando se sienten hambrientos, cansados, enfermos,
aburridos, atemorizados, o excitados.
- Los berrinches voluntarios tienen el propósito
de llamar nuestra atención o manipular nuestra
decisión. Respondamos a éstos demostrando
que la rabieta no ha de funcionar. Podemos distraerlos,
ignorarlos durante la rabieta y atenderlos en cuanto se
tranquilicen, o implementar aislamiento (time-out). No
recompensemos estos berrinches ofreciéndoles atención,
aunque sea negativa, ni cediendo ante los pedidos o reclamos.
“Cuando te calmes, te ayudaré,” “Te
escucharé cuando hables con voz baja.”
- Los berrinches involuntarios demuestran que el niño
no puede regular, manejar, o verbalizar sus emociones
efectivamente. Respondamos a éstos ofreciéndoles
consuelo, ayuda, y ejemplos de cómo hablar sobre
la situación y expresar sus sentimientos. “Parece
que te sientes frustrado, dime si necesitas ayuda,”
“Estoy aquí, cuéntame qué pasa
y cómo te sientes.”
Acción:
- Para prevenir berrinches, evitemos la prisa, el desorden,
y situaciones que tienden a precipitar rabietas, tales
como ir a tiendas muy estimuladoras o llevar a los niños
a mandados aburridos. Preparémonos con juguetes,
libros, meriendas, siestas. Sentemos normas claras de
comportamiento, estableciendo incentivos para motivarlos,
y recompensas o castigos como consecuencias del comportamiento.
- Durante el berrinche, evitemos que causen lesiones a
sí u a otros y destrucción de objetos.
- Digámosles lo que vamos a hacer. Pidamos ayuda
si necesario.
- Después del berrinche, discutamos el incidente
y planifiquemos para situaciones similares futuras. Implementemos
la consecuencia acordada.
Orientación:
- Clases para padres de familia-
ofrecidas en escuelas y agencias comunitarias
- Consultas de consejería
y terapia familiar- con profesionales de salud mental
- Libro- Vaya Rabieta (Mireille D'Allance)
- Libro- Controle Las Rabietas de
Su Hijo (James C. Dobson)
- Sitios- www.cyberpadres.com,
www.familia.cl,
www.familiadigital.com,
www.mundopadres.com,
www.ninoshoy.com,
www.nuestrosninos.com,
www.padresehijos.org,
www.padresenlaweb.com,
www.padresok.com,
www.solohijos.com,
www.somospadres.com
La Ciencia
de la Disciplina
Marisol Muñoz-Kiehne,
Ph.D.
La Disciplina es una ciencia: A conciencia,
con paciencia y consistencia
A Conciencia:
- Pensar antes de actuar
- Enseñar con nuestro ejemplo
- Modelar actitudes y comportamientos (practicar lo que
predicamos)
- Descubrir qué necesidades está comunicando
el joven con su comportamiento
- Escoger las batallas a enfrentar
Con Paciencia:
- Responder, no reaccionar
- Ejercer autoridad sin violencia
- Aprender a ignorar lo no importante
- Manejar nuestra ira y frustración apropiadamente
- Evitar conductas humillantes o abusivas
Y Consistencia:
- Establecer normas específicas y razonables
- Dar consecuencias naturales o lógicas
Cómo Disciplinar a los Niños con Amor y Límites
Por Marisol Muñoz-Kiehne,
Ph.D y Rona Renner, RN
Cuando los padres de familia hablan sobre
disciplinar a sus niños, a menudo se refieren a castigarlos.
A lo que nos referimos aquí al hablar de disciplina
es a enseñar a los niños lo correcto de lo
incorrecto, de una manera respetuosa y efectiva. El método
a utilizar dependerá de su propia experiencia y de
la edad y conducta de sus niños. Los niños
aprenderán a manejar sus emociones y resolver sus
conflictos observándole a usted, así que mantenga
la calma, y piense en lo que necesitan sus niños.
He aquí unas guías
disciplinarias:
Establezca normas y expectativas claras.
Comunique claramente lo que quiere decir, y no diga lo que
no esté dispuesto a cumplir. Si es hora de irse del
parque, no amenace a los niños a dejarlos allí.
Anuncie la hora de partida con 5 minutos por anticipado,
y llévese a los niños a la hora indicada,
aún si se quejan.
Demuestre que acepta las emociones
y los deseos de sus niños. “Veo que
estás triste por no poder ir a la escuela con tu
hermano. Pensemos en lo que haremos cuando regrese a casa.”
Implemente consecuencias razonables
por el mal comportamiento, y reconocimiento por el buen
comportamiento de sus niños. Cuando su hijo
moleste a su hermanita, retírelo a otra habitación
por un tiempo determinado. Cuando la trate bien, déjele
saber lo mucho que aprecia esta conducta.
No espere más de sus niños
de lo que ellos son capaces de hacer. En lugar
de enojarse con sus pequeños por estar inquietos
en la tienda, pídales que le ayuden a seleccionar
las frutas y las verduras, y a contarlas. Las salidas a
hacer mandados deben ser breves.
Presente un frente unido con
su pareja y otros encargados de sus niños.
Si le permite a sus niños una hora de ver TV diaria,
asegúrese de que los demás adultos implementen
esta norma. Si sus niños tienen berrinches a la hora
de apagar la TV, considere eliminar el privilegio de ver
TV el día siguiente.
No implemente consecuencias negativas
cuando esté enojado. Si sus adolescentes
le hablan groseramente y usted empieza a enojarse, cálmese
antes de decidir qué consecuencia impartirá.
Enojado puede reaccionar exageradamente.
Si el mal comportamiento de sus
niños aumenta, escuche, observe, y reflexione sobre
lo que puede estar sucediendo. A veces la conducta
de los niños es una manifestación de estrés,
temor, u otras emociones. Comparta tiempos divertidos con
sus niños, y provéales de un entorno seguro
con rutinas, amor, y límites.
Para aprender más acerca de la
disciplina y sobre otros asuntos de interés par padres
de niños pequeños, llame a los Primeros 5
de California al 1-800-50NINOS (español) o al 1-800-KIDS-025
(inglés) y recibirá un paquete informativo.
Comprendiendo y Manejando el Temperamento y Personalidad de
Nuestros Niños
Por Marisol Muñoz-Kiehne,
PhD
Baja
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“Cada loco con su
tema, para los gustos se hicieron los colores, cada
cabeza es un mundo, pues todos somos distintos, como los dedos
de la mano.”
Lupe: Comadre, no sé qué tiene,
o qué le pasa a Lupita, es tan tranquila y callada,
y se espanta de todo lo que no conoce. Su hermano Luisito
no se está quieto ni deja de hablar, y busca amistad
con cualquier desconocido…
Marta: Yo creo que no debes compararlos.
Lupita siempre ha sido reservada y cuidadosa; es parte de
su personalidad y no le haría bien obligarla a ser
quien no es. Yo de niña odiaba que me compararan con
mi hermana o mis primos.
Lupe: Tienes razón, pero me preocupa
cómo le irá cuando empiece la escuela…
¿Crees que la debo llevar con un especialista?
Marta: Yo diría que Lupita es más
callada y tranquila que su hermano o tú, pero me luce
que es una niña sanita y feliz. Para asegurarte, ¿qué
tal si le hablas a su pediatra a ver qué dice?
Lupe: Buena idea, tal vez quien necesite
la consulta soy yo, para aprender a entender a mi niña.
Tanto los niños como los
adultos tenemos distintos temperamentos, y es provechoso aprender
a sacarle partido a cada personalidad. Nuestros niños
vienen a este mundo con un estilo propio particular. El temperamento
es la manera natural con que los seres humanos interactuamos
con el entorno, es nuestra forma de ser y de desenvolvernos.
El temperamento de cada cual es innato, probablemente heredado,
e incluye la habilidad para adaptarnos, el estado de ánimo,
la intensidad, el nivel de actividad, y la regularidad.
Para conocer el temperamento de nuestros niños, observémoslos,
escuchémoslos, y notemos sus tendencias a la hora de
comer, dormir, y enfrentar personas y situaciones nuevas.
Las personas somos más o menos regulares o irregulares
en cuanto al hambre y al sueño, más o menos
tranquilos o activos, más o menos calmados o irritables,
más o menos cautelosos o arriesgados, más o
menos solitarios o sociales, más o menos flexibles
o rígidos al encarar novedad y cambios.
El temperamento es una de las bases del comportamiento infantil.
Por ejemplo, al ver un animal grande, un pequeño puede
espantarse, llorar y esconderse. Otro puede mostrar interés,
pero actuar con cautela. Y otro tal vez trate de jugar con
el animal de inmediato, sin temor alguno.
El temperamento de muchos niños puede describirse como
flexible, adaptable y relajado, mientras que otros de temperamento
intenso y reactivo requieren mucha atención. Existe
una gran variedad de lo que se considera normal. No importa
la personalidad de nuestros niños, debemos identificar
y respetar su temperamento, y aceptar a cada uno tal cual
es, para apoyar su crecimiento, su confianza en sí
mismo y sus habilidades y talentos.
Para sacarle partido a cada personalidad, conozcamos el temperamento
de nuestros niños y el nuestro, para así promover
el bienestar de cada niño, y la armonía familiar.
Recomendaciones:
1. Observemos atentamente a
cada uno de nuestros niños según crece, para
conocerle mejor y descubrir sus inclinaciones y tendencias,
intereses y preferencias.
2. Respetemos y hagamos respetar la personalidad natural de
cada uno de nuestros niños.
3. Recordemos que no existen temperamentos superiores o inferiores,
mas sí hay mejores o peores maneras de manejarlos.
4. Evitemos imponernos injustamente cuando nuestro propio
temperamento es diferente al de nuestros niños.
5. Seamos particularmente pacientes y alentadores con nuestros
niños reservados y tímidos.
6. Seamos especialmente claros y cuidadosos con nuestros niños
osados y atrevidos.
7. Recordemos que para todo temperamento aplican las 4 “C”
de la crianza: calma, caricias, conciencia, y consistencia.
8. No olvidemos que, sea como sea el temperamento de nuestros
niños, cada uno necesita las 4 “A”: apreciación,
atención, apoyo y amor.
9. Procuremos orientación profesional de terapeutas
y educadores cuando nuestro temperamento y el de nuestros
niños entran en conflicto, interfiriendo con la crianza
y el desarrollo de nuestra relación con ellos.
Como dijo hace siglos un sabio filósofo griego, “conócete
a ti mismo.” Y observemos y escuchemos atentamente a
cada uno de nuestros niños para conocerlos y entenderlos
a ellos. Respetemos y hagamos respetar la personalidad de
cada cual, y así fomentaremos crecimiento y desenvolvimiento
de todos nuestros niños.
Libros:
Disciplina Latina: Ni Guillotina, Ni Gelatina
Marisol Muñoz-Kiehne, PhD
(Escrito originalmente para Baby
Center en Español)
Si al contemplar a tu pequeño angelito te parece que
es muy temprano para pensar en asuntos de disciplina, recuerda
el refrán popular que nos advierte que “Árbol
que crece torcido, jamás su tronco endereza.”
También hay algo de cierto en el dicho que nos consuela
diciendo que “Nunca es tarde si la dicha es buena,”
mas los estudios sobre la crianza infantil y la experiencia
de los padres de familia coinciden al concluir que, cuando
de disciplina se trata, “Mientras antes, mejor,”
pues “Mejor es prevenir que tener que lamentar.”
Por lo tanto, tenga tu retoño 2 semanas, 2 meses, o
2 años de nacido, recomendamos que comiences a considerar
y a conversar sobre cómo le vas a disciplinar.
Disciplina: Madre y Maestra, Mensajes y Metas
Para muchas madres y padres Latinos la palabra “disciplina”
evoca sentimientos y pensamientos negativos. Para algunos,
surgen recuerdos desagradables de situaciones angustiantes,
palabras humillantes, y castigos dolorosos. ¿Acaso
aún no sentimos escalofríos al imaginarnos lo
que sucedería cuando llegara papá a “disciplinarnos”
cuando nos habíamos portado mal, o al visualizar a
la temida “decana de disciplina” de la escuela?
Si piensas que disciplinar se trata de controlar o castigar
a los niños, continúa leyendo y aprenderás
lecciones que te beneficiarán tanto a ti como a tus
hijos, desde la infancia hasta la adolescencia.
Hablando de lecciones, el origen de la palabra “disciplina”
es, precisamente, “discípulo, estudiante.”
Disciplinar significa enseñar, guiar y preparar a tus
hijos para la vida. Los padres de familia juegan papeles cruciales
y comunican mensajes esenciales al disciplinar a sus hijos.
Entre otros, les sirven de maestros (“te enseñaré
lo que sé”), de guías (“te mostraré
los caminos de bien”), y de entrenadores (“te
prepararé para el partido de la vida”).
Por medio de la disciplina, les vamos enseñando a los
niños, desde pequeñitos, las lecciones más
importantes de la vida, tales como expresar sus emociones,
controlar su conducta, y pedir ayuda cuando la necesiten.
Según los niños van aprendiendo estas lecciones,
se van acercando a las metas de sus padres de que sus hijos
crezcan “bien educados” y no “malcriados.”
¿Verdad que una de tus metas como madre o padre es
que tus hijos aprendan a conducirse y comportarse para convivir
en familia y comunidad?
No es fácil cumplir estos papeles, impartir estos mensajes,
enseñar estas lecciones y alcanzar estas metas. Al
intentarlo, tendemos a utilizar ciertos estilos disciplinarios,
a menudo basados en cómo se nos disciplinó en
nuestra infancia.
Estilos Disciplinarios: "Ni poco ni demasiado,"
"Todo en exceso hace daño."
A continuación resumimos las características
de los estilos disciplinarios más comunes. ¿Cuál
predominaba en tu hogar durante tu niñez? ¿Cuál
practicas o practicarás con tus niños?
- Mamá o Papá
Sargento. Estilo disciplinario basado en la autoridad
y el control por parte de los adultos, a menudo con la
intención de proteger a los niños. Las reglas
se imponen como órdenes, de manera dura y rígida.
Ya que no hay diálogo, los niños no aprenden
a pensar ni a tomar decisiones, sólo aprenden a
seguir instrucciones. La relación entre los padres
y los hijos tiende a ser fría y distante. Especialmente
cuando se utiliza el castigo físico, los niños
obedecen a los padres, más por temor que por respeto.
Si han sufrido o presenciado maltrato en manos de sus
padres, los niños pueden desarrollar identidad
de intimidador o de víctima. Por todo esto, ¡cuidado
con esta "disciplina guillotina!"
- Mamá o Papá
Salvavidas. Muchas veces se aplica como reacción
opuesta a los padres haberse criado con un estilo Sargento
extremo. El estilo disciplinario Salvavidas carece de
límites claros y de consecuencias para la conducta.
Los padres complacen en todo a los niños, y no
les enseñan lo que significa "no" o "basta."
Sin reconocer orden ni autoridad, los niños no
aprenden a seguir reglas ni a ser responsables por su
comportamiento. La relación entre los padres y
los hijos tiende a ser una entre iguales, y cuando los
niños enfrentan límites o consecuencias
por su conducta, los padres vienen a su rescate. Los niños
tienden a crecer creyendo que lo merecen todo, y que pueden
violar las leyes con impunidad. Así que, ¡alerta
con la "disciplina gelatina!"
- Mamá o Papá
Sabio. Estilo disciplinario que combina lo mejor
de los estilos Sargento y Salvavidas. Los padres establecen
reglas razonables, límites claros, y consecuencias
consistentes pero flexibles. Al haber diálogo,
los niños aprenden a pensar y a tomar decisiones.
Al no haber abuso, los niños aprenden a respetar
y a asumir responsabilidad por su conducta. Se cultiva
una relación estrecha y cálida entre padres
e hijos, sin olvidar que "Donde manda capitán,
no gobierna marinero."
Hay ocasiones en las cuales el estilo
Sargento o el estilo Salvavidas son apropiados. Por ejemplo,
si tu pequeño intenta cruzar la calle en medio del
tráfico, es hora de imponer tu autoridad de manera
firme y absoluta, y de rescatarlo de inmediato. Y si tu chiquita
es víctima de trato injusto, ¡vuela con tu capa
de superhéroe a su defensa! Pero en la mayor parte
de las situaciones de la vida diaria el estilo disciplinario
de Mamá o Papá Sabio es el más efectivo
a largo plazo, pues fomenta relaciones sanas entre los adultos
y los niños, mientras éstos desarrollan su juicio
y carácter.
Casi todos los padres de familia hacen lo mejor que pueden
según sus circunstancias, mas innumerables padres de
familia repiten con sus hijos los errores cometidos por sus
padres en el pasado, especialmente cuando no cuentan con influencias
constructivas o reconstructoras a su alrededor en el presente.
Las malas noticias son que tendemos a replicar con nuestros
hijos lo que aprendimos de nuestros padres, aún cuando
se equivocaron; las buenas noticias son que nunca es tarde
para aprender y enseñar a nuestros niños la
ciencia de la disciplina Latina que no es "guillotina,"
pero tampoco es "gelatina."
La Ciencia de la Disciplina: Conciencia, Paciencia,
Consistencia y Persistencia
A la hora de disciplinar a tus niños, sean bebés,
preescolares o ya mayorcitos, el siguiente verso puede servirte
de recordatorio: "La disciplina es una ciencia: a conciencia,
con paciencia, consistencia, ¡y persistencia!"
A Conciencia:
- Disciplinar a conciencia quiere
decir pensar antes de hablar o de actuar.
- Considera qué lección
quieres impartirle a tus niños con tus palabras
y acciones.
- Enséñales a comportarse
por medio de tu ejemplo.
- Figura qué necesidades está
comunicando tu pequeño mediante su conducta.
- Por ejemplo, los berrinches de
tu niño pueden comunicar que se siente enfermo,
cansado, frustrado, angustiado, fuera de control, o pueden
ser un intento de tratar de convencerte a que cedas a
sus antojos.
Con Paciencia:
- Disciplinar con paciencia es responder
en vez de reaccionar.
- Ejerce tu autoridad firmemente
sin palabras o actos que puedan lastimar a tu niño.
- Maneja tu estrés y frustración
sin humillar o agredir a tus hijos.
- Aprende destrezas para manejar
tu enojo, tal como respirar profundamente.
- Por ejemplo, cuando tu pequeña
desobedece o te desafía, afirma tu autoridad con
calma y sin perder las casillas.
Consistencia:
- Disciplinar con consistencia comienza
delineando reglas razonables.
- Establece límites claros,
para que tu niño sepa qué es aceptable y
qué no lo es.
- Implementa consecuencias positivas
o negativas según la conducta del niño.
- Preferiblemente, las reglas, los
límites y las consecuencias son los mismos o similares
en los diferentes contextos en los que crecen tus niños.
- Por ejemplo, para que el niño
aprenda que no debe morder a otros, cada vez que muerda
todos los involucrados en su crianza pueden decirle "¡No!
Morder duele," y retirarlo al "tiempo-fuera"
un minuto por cada año de edad.
Persistencia:
- Disciplinar con persistencia significa
nunca rendirnos, a pesar de los pesares.
- Recuerda que las lecciones que
impartes a tus niños al disciplinarlos son lecciones
para toda la vida.
- Persiste ante los contratiempos,
errores y obstáculos, ya que "El que persevera,
alcanza."
Ayuda Disciplinaria:
"Dos cabezas piensan mejor que una" y "Preguntando
se llega a Roma"
Bien sabemos que es difícil disciplinar a nuestros
niños consciente, paciente, consistente y persistentemente,
especialmente cuando nuestros retoños crecen en un
suelo distinto al de nuestras raíces y no contamos
con la red de apoyo con que contaban nuestras abuelas.
Por eso, recomendamos que aproveches la guía y apoyo
profesional disponible en este sitio en Internet, en clases
para padres de familia, y en consultas de consejería.
Puedes adoptar o adaptar las sugerencias de los expertos “En
tu casa, y en tu caso.” Los siguientes libros también
pueden ayudarte.
- Criando a su Niño con
Orgullo Latino (Dra. Carmen Inoa Vázquez)
- Criando Nuestros Niños:
Educando a Niños Latinos en un Mundo Bicultural
(Dra. Gloria G. Rodríguez)
- ¿Dónde están
las Instrucciones para Criar a los Hijos? (Dra. Isabel
Gómez-Bassols)
Enseñando Respeto a Nuestros Niños
Marisol Muñoz-Kiehne,
Ph.D.
Respeto como fundamento,
valor, cualidad, destreza que aspiramos desarrollen nuestros
niños.
Respeto es sustantivo y verbo, principio
que se lleva a la práctica.
Como otros valores, el respeto, aunque afectados por influencias
externas, se aprende principalmente en el hogar.
- “El respeto al derecho ajeno es la paz”
- Recordar de quién y cómo aprendimos a
respetar nosotros
- El respeto se gana dándonos a respetar y tratando
a otros con respeto
- Mostrar respeto propio, respeto a los mayores, a la
autoridad, a las leyes
- Comunicar respeto sin palabras (con la mirada y el tono
de voz)
- Respetar y tolerar personas con ideas o visiones diferentes
a las nuestras
- Permitir la expresión de pensamientos y sentimientos
negativos
- Permitir desacuerdos
- Resolver los conflictos sin violencia
- Tratar a nuestros hijos como a nuestros mejores amigos
- Respetar, tomar en serio sus opiniones, sus emociones
y sus decisiones
- Respetar la privacidad de nuestros hijos (puerta cerrada,
pertenencias personales)
- Demostrar respeto al escuchar, al hablar, al actuar
- Practicar buenos modales: Gracias, por favor, lo siento
- Practicar pedir permiso, disculpas, perdón
- Enseñar cómo pensar y tomar decisiones,
no qué pensar ni qué decidir
- Estimular, dar ánimo sin presionar o empujar
- Evitar juzgar, criticar, invalidar sus ideas y sentimientos
- Evitar comparar a sus hijos; la vida no es una competencia
ni un concurso
- Evitar el uso del sarcasmo y la burla
- Mensajes importantes: creo en ti, confío en ti,
eres importante, tú puedes
Enseñando Responsabilidad a Nuestros Niños
Marisol Muñoz-Kiehne,
Ph.D.
Responsabilidad como fundamento, valor,
cualidad, destreza que aspiramos desarrollen nuestros niños.
Responsabilidad es sustantivo y verbo,
principio que se lleva a la práctica.
Como otros valores, la responsabilidad, aunque afectada
por influencias externas, se aprende principalmente en el
hogar.
- Responsabilidad como “habilidad para responder”
- Recordar de quién y cómo aprendimos responsabilidad
nosotros
- La responsabilidad se aprende en atmósfera de
cariño, firmeza, y dignidad, no control o desorden
- Las responsabilidades nos hacen sentir útiles,
necesarios, apreciados
- Ofrecer oportunidades para demostrar responsabilidad
- Acordar cuales son las responsabilidades y consecuencias
de cada cual, según sus capacidades
- Servir de ejemplo de cumplir con nuestras responsabilidades
- Enseñar a asumir responsabilidad sobre los problemas
y las soluciones
- Enseñar a manejar el tiempo y el dinero
- Enseñar a cumplir con las tareas del hogar y
de la escuela según sus capacidades
- Cumplir con deberes, acuerdos, palabra y promesas
- Devolver lo que tomamos prestado, no dar excusas, no
gastar más de lo que podemos
- Disculparnos y corregirnos al cometer errores
- No mentir, dejar pasar, pagar o premiar los errores
de nuestros niños
- Dejar que nuestros niños tomen decisiones y asuman
responsabilidad por las consecuencias
- Todo derecho trae responsabilidades
- Con conducta responsable ganamos privilegios, con conducta
irresponsable, los perdemos
- Pasos: Dar responsabilidad a nuestros niños
- Confiar que la cumplirán
- Si no la cumplen, permitir que enfrenten las consecuencias
- Darles la misma responsabilidad otra vez, para darles
la oportunidad de demostrar que aprendieron de la experiencia
La Intimidación entre los Niños
Marisol Muñoz-Kiehne,
Ph.D.
La intimidación entre niños
es de los problemas más comunes y más dañinos
que entorpecen su desarrollo emocional, social, y educacional.
Es un asunto serio, meritorio de atención e intervención.
Por intimidación nos referimos
a actos en los que un individuo o grupo con más poder
hostiga emocional o físicamente a otros. Al ocurrir
repetidamente, crea un patrón de hostigamiento y
un ambiente de inseguridad y peligro.
Manifestaciones
- Aislamiento intencional, exclusión de grupos
y actividades
- Burlas, insultos por apariencia física, raza
u orientación sexual
- Rumores, murmuraciones, manipulaciones, humillaciones
- Vandalismo, extorsiones y robos
- Amenazas y actos de violencia física y sexual
- La intimidación puede tomar lugar en persona
o por medios de comunicación escrita y electrónica.
- La intimidación entre niñas tiende a ser
verbal, mientras que los varones demuestran más
intimidación física.
Frecuencia
La intimidación es la forma más
frecuente de violencia en nuestra sociedad, y los niños
aprenden y copian lo que observan en sus hogares, comunidades,
y a través de los medios de comunicación.
Aunque es común a través de los diversos grupos
sociales y económicos, la intimidación no
es una parte normal de la niñez.
Los varones tienden a jugar papeles de intimidador e intimidado
más frecuentemente que las niñas.
La intimidación verbal tiende a
mantenerse constante a través de los años
escolares. Sin embargo, la intimidación física
tiende a aumentar en la escuela primaria, ser más
frecuente en la intermedia, y disminuir en la secundaria.
Algunas encuestas indican que hasta una
mitad de los niños de edad escolar son intimidados
en algún momento, y que por lo menos un 10% son intimidados
regularmente. Se estima que cientos de miles de niños
son intimidados cada día, y varios estudios han señalado
que un 15% de los niños son traumatizados al ser
intimidados por otros niños.
Un informe reciente de la Asociación
Médica Estadounidense calcula que aproximadamente
3.7 millones de niños cometen actos de intimidación
moderada o intensa, y que más de 3.2 millones son
víctimas de los mismos anualmente.
Desde 1992 se han reportado 250 casos
de muerte en las escuelas por violencia en circunstancias
de múltiples víctimas. La intimidación
ha sido un factor determinante en la mayoría de los
casos de balaceo en las escuelas.
Se ha calculado que en los EEUU diariamente
faltan a clase 160,000 niños por temor de ser intimidados
por otros estudiantes.
Indicadores
En los niños intimidados:
- Llegan a casa con golpes, o ropa o posesiones maltratadas
- Dicen haber perdido dinero o posesiones
- Se sienten tristes, criticados, rechazados por los demás
- Se sienten perseguidos y demuestran temores
- Evitan la escuela, algunas clases, o ciertas situaciones
sociales
- Muestran cambios en sus hábitos de comida o sueño
- Exhiben deterioro en su aprovechamiento escolar
- Llevan o tratan de llevar consigo alguna forma de protección
- Hablan de escapar o de hacerse daño a sí
o a otros
- Demuestran conductas agresivas hacia otros más
pequeños o débiles
En los niños intimidadores:
- Parecen no sentir compasión por los demás
- Demuestran necesidad de estar en control y dominar a
otros
- Exhiben conductas verbal o físicamente agresivas
Causas
Aunque posiblemente existen predisposiciones
biológicas hacia comportamientos agresivos, la intimidación
se considera una conducta aprendida. Tiende a cultivarse
y propagarse en ambientes de poca supervisión y de
disciplina inconsistente. Los niños aprenden de los
adultos si la intimidación es aceptable o no.
En la mayoría de los casos, los
niños que intimidan han sido directamente expuestos
a patrones de intimidación en el que han sido víctimas
o testigos de abuso físico, emocional o sexual. Se
postula que los intimidadores hostigan a otros para sentirse
más poderosos.
Entre otros precipitantes de actos de
intimidación también se han identificado el
celo, la envidia, y el deseo de atención. Por medio
de la intimidación, algunos niños intentan
hacen lucir mal a los demás para lucir más
atractivos y fuertes.
Características
Si bien toda generalización es
injusta, y valen las excepciones…
Los niños intimidados:
- Manifiestan un concepto bajo de sí mismos
- Se comportan de maneras calladas y pasivas
- A menudo se muestran cautelosos, ansiosos, e inseguros
- Tienden a estar solos, aislados, a carecer de amistades
- Aparentan menor tamaño y fuerza que los intimidadores
- Pocas veces se defienden o vengan
Los niños intimidadores:
- Tienden a pensar casi exclusivamente en el interés
y bienestar propios
- Parecen necesitar y disfrutar el dominar y controlar
a otros
- Muchos intimidadores piensan ser superiores, otros se
sienten inseguros
- Defienden su conducta aseverando que fueron provocados
- Demuestran dificultades entendiendo las emociones sociales,
tales como la empatía, la compasión, la
culpa y el remordimiento
- Algunos tienen trastornos psicológicos que no
les permiten sentir y pensar normalmente
- A menudo son desafiantes o agresivos en relaciones con
adultos y las autoridades
Consecuencias
La intimidación entre los niños
acarrea consecuencias negativas a corto y a largo plazo.
Afecta el clima de escuelas y comunidades, impidiendo que
los niños se sientan seguros donde viven o donde
van a estudiar y aprender. Y, como otras formas de violencia,
la intimidación impacta negativamente tanto al intimidado
como al intimidador.
Los niños intimidados:
- Faltan a la escuela para evitar situaciones de intimidación
- Reducen su rendimiento escolar por ausencias y dificultades
concentrándose
- Se sienten indefensos y asustados
- Sienten vergüenza o culpa por ser maltratados
- Pueden desarrollar enfermedades precipitadas o empeoradas
por el estrés
- Pueden desarrollar trastornos de ansiedad, tales como
fobias sociales
- Pueden desarrollar trastornos del ánimo, tales
como la depresión clínica
- Pueden llegar a considerar la fuga o el suicidio
Los niños intimidadores:
- Pueden terminar siendo rechazado por sus compañeros
- Reducen su rendimiento escolar por medidas disciplinarias,
tales como suspensiones, que impactan su asistencia
- Sin intervención, corren alto riesgo de involucrarse
en conducta criminal
¿Qué Hacer?
Una de las creencias erróneas sobre
la intimidación es que ésta cesará
con tan sólo ignorarla. No es así. A menos
que se intervenga directamente, la mayoría de las
situaciones de intimidación entre niños continuará
o empeorará.
Si queremos reducir los efectos perjudiciales de la intimidación
en nuestros niños, nuestras escuelas y comunidades,
los padres de familia y otros encargados de niños
pueden y deben actuar para prevenir actos de intimidación,
y para eliminarla cuando ya existe.
En el hogar y vecindario:
- Observar y escuchar atentamente a sus niños
- Notar si exhiben temores de otros niños o de
situaciones sociales
- Enseñarles a hacer valer sus derechos
- Evitar decirle a los niños que se defiendan peleando
- Practicar respuestas afirmativas y humorísticas
a situaciones intimidantes
- Discutir y demostrar la importancia del respeto y la
amabilidad entre las personas
- Enfatizar que el intimidador es temido, no respetado
- Recalcar que el intimidador no tiene excusa, y que el
intimidado no tiene culpa
- Alentarles a desarrollar amistades y relaciones de compañerismo
- Hablar sobre los daños emocionales, sociales,
educacionales y legales de la intimidación
- Preguntarles a diario sobre la escuela y las relaciones
entre los compañeros
- Pedirles que nos cuenten sobre cualquier interacción
que los incomode
- Enseñarles que digan a los adultos si son intimidados
o presencian intimidación
- Sugerir que nos demuestren a través de juegos
los incidentes sospechosos
- Ofrecerse a trabajar en la escuela y a apoyar al personal
escolar
- Procurar ayuda de maestros y consejeros si sus niños
juegan papel de intimidado o intimidador
En la escuela o guardería:
- Desarrollar ambiente en el que se enseña y refuerza
el respeto y la amabilidad
- Establecer política de no tolerancia a la intimidación,
con consecuencias apropiadas, y repasarla con los estudiantes
- Facilitar que los estudiantes creen y sigan un código
de conducta
- Considerar programas especializados en combatir la violencia,
tales como la resolución de conflictos, la mediación
entre pares, y el manejo del enojo
- Responder pronta y razonablemente a toda queja o incidente
de intimidación entre niños
- Alentar a los estudiantes que presencien intimidación
a que apoyen al intimidado
- Exhortarles que reporten al personal escolar incidentes
de intimidación
- Supervisar a los estudiantes en los pasillos, baños
y áreas de recreo
Intervenir interrumpiendo toda situación de intimidación
Menos Gritos y Más Gozo en Nuestras Familias
Marisol Muñoz-Kiehne,
PhD y Rona Renner, RN
La mayoría de los padres de
familia no quieren gritar, pero muchas situaciones provocan
regaños y gritos. Si siente cansancio, hambre, o
frustración, tendrá más dificultades
manejando sus emociones, y el gritar es a veces una reacción
automática.
He aquí unas medidas a tomar para
gritar menos y gozar más en su familia.
Reduzca su estrés:
- Si está haciendo demasiado,
decida qué es lo más importante, y elimine
otras actividades.
- Duerma suficiente, y descubra maneras
de relajarse.
- Ejercítese regularmente
y coma bien.
Decida gritar menos:
- Piense en por qué esta es
una meta importante para usted y su familia. ¿Cómo
se sentía en su niñez cuando sus padres
gritaban? ¿Se portan mal o se asustan sus niños
cuando usted grita? ¿Le gustaría vivir en
un hogar más calmado?
- Desarrolle un plan:
- Dígale a su familia que cuando sienta su nivel
de estrés aumentar, tomará un descanso de
cinco minutos.
- Identifique los obstáculos que dificultan su
intención de gritar menos. Quizás su pareja
o hijos no están ayudándole suficiente.
- Pida apoyo y ayuda. Si su hermana le ha ofrecido cuidarle
los niños, acepte el ofrecimiento.
Maneje su enojo:
- El primer paso para gritar menos
es reconocer lo que le altera. Si toma apuntes identificará
las circunstancias en las que está más propenso
a gritar. ¿Tiende a gritar a cierta hora del día?
¿Se encuentra usualmente en casa o en el auto cuando
grita? ¿Qué comportamientos provocan sus
gritos, y cómo se siente entonces?
- Tome notas por lo menos una semana,
y conocerá mejor sus tendencias y patrones. Reflexione
sobre sus apuntes.
- Imagine una cámara en su
hogar tomando fotos de usted cuando grita. ¿Qué
ve?
- Sea amable con usted mismo al observar
sus patrones de comportamiento. El hecho de que esté
leyendo esto significa que es un padre de familia dedicado.
- Respire profundamente antes de
responderle a sus niños. Si está a punto
de gritar, retírese y piense en lo que quiere lograr.
Trate de disciplinar respetuosamente, con amor y límites.
Dejarle saber a sus niños lo que espera que hagan,
y seguir su conducta con consecuencias ayudará
a reducir la gritería.
Disfrute el tiempo
que dedica a su familia. El mayor legado que puede dejarles
es un hogar armonioso.
Recurso: Kids, Parents, and Power Struggles
por Mary Sheedy Kurcinka
El Reto
de la Disciplina
Marisol Muñoz-Kiehne,
Ph.D.
Disciplinar significa enseñar (la
palabra disciplina viene de discípulo, estudiante,
el que aprende)
Es preparar a nuestros hijos para la vida, no controlar
la vida de nuestros niños
Papeles de los Padres:
- Maestro (te enseño lo que sé)
- Testigo (estoy aquí)
- Espejo (te veo, te escucho)
- Guía (te muestro un camino)
- Entrenador (te preparo para que estés listo)
Estilos Disciplinarios:
- Sargento-pared de ladrillo (controlador, rígido,
duro, no hay diálogo, el niño sólo
sigue órdenes)
- Helicóptero de rescate-gelatina (sin límites
o consecuencias, el niño no aprende a seguir reglas)
- Consultor-espina dorsal (reglas y consecuencias razonables
y flexibles, el niño aprende a pensar)
Lecciones a Enseñar:
- Tomar decisiones
- Resolver problemas
- Cuidado personal
- Dominio propio
- Manejo del estrés
- Manejo de la ira
- Pedir ayuda
Ideas a Recordar:
- Enfatizar lo positivo
- Dar a escoger entre opciones aceptables
- Estimular para mejorar, no para que sean perfectos
- Evitar el comparar a nuestros hijos con otros
- Reconocer y aplaudir el esfuerzo, no sólo el
resultado
- Los errores no son fracasos, pero su costo aumenta con
el pasar del tiempo
- Al señalar con el dedo, el índice apunta
hacia el otro, pero tres dedos apuntan a uno mismo
Temperamento: Otra manera de entender la conducta infantil
Marisol Muñoz-Kiehne,
PhD y Rona Renner, RN
¿Son sus niños muy
diferentes a lo que usted esperaba? ¿Se pregunta
a veces dónde aprendió su niña a ser
tan extrovertida y voluntariosa, o por qué su niño
es tan callado y reservado? Cuando entendemos el temperamento
de los niños podemos apreciar más claramente
su estilo único.
El “temperamento” es la manera de responder
primera y más natural de las personas. Es nuestra
forma de ser y de desenvolvernos en el mundo. De la misma
manera que algunos bebés nacen con mucho cabello
y otros casi calvos, algunos niños son enérgicos
desde su nacimiento y querrán interactuar con usted
todo el tiempo, mientras otros están contentos jugando
calladamente en la cuna mientras usted prepara la cena.
Nuestros niños vienen a este mundo con un estilo
propio particular.
Los temperamentos no son buenos o malos, pero algunos niños
son más difíciles de criar que otros. Mucho
depende también del temperamento suyo, y de cuán
compatibles son el temperamento de los niños con
el de sus padres.
Por ejemplo:
- Su hija enérgica tal vez quiera que usted practique
fútbol con ella en cuanto se despierte, pero usted
tiene un nivel de energía más bajo y preferiría
sentarse a leer el periódico o dormir la mañana.
La energía de su niña quizás le resulte
molesta, aunque sea normal para ella.
- Su hijo puede ser sensitivo a lugares y personas desconocidos
y le tomará tiempo entrar en confianza, así
que cuando van a casa de familiares querrá sentarse
en su falda. El que usted sea amistoso y gregario no significa
que su hijo también lo será. Déle
tiempo para que se sienta cómodo, y entonces se
atreverá a jugar con los otros niños.
- Usted quizás reacciona intensamente y grita fácilmente.
Su niña puede ser baja en intensidad y sensitiva
al volumen alto. Cuando usted grita, ella tenderá
a llorar. Trate de bajar el volumen de su voz y háblele
una vez usted se haya calmado. Por otro lado, tal vez
tenga una niña alborotosa que reacciona intensamente.
Si es así, respire profundamente y cuente hasta
10 antes de responderle, y evitará una gritería.
- Algunos padres de familia se adaptan fácilmente,
y se impacientan con el niño a quien le toma tiempo
alistarse para salir en la mañana. Reduzca su velocidad
y déle instrucciones claras sobre lo que espera
que haga, y un reloj con alarma para que sepa cuando sea
hora de salir.
- Conocer el temperamento es una herramienta útil
para el proceso interminable de desarrollar una relación
sana con nuestros. Aprenda más sobre este tema
leyendo “Cómo Desarrollar El Temperamento
De Su Hijo” por Beverly LaHaye, y “Por favor,
compréndeme: tipos de carácter y temperamento”
por David Keirsey y Marilyn Bates.
Usando “Tiempo Fuera” (Time Out) al Disciplinar
Rona Renner, RN y Marisol Muñoz-Kiehne,
PhD
Tendemos a disciplinar según nos
disciplinaron nuestros padres, y de acuerdo a nuestra cultura
y estilo de criar niños. Podemos disciplinar de manera
respetuosa que comunica queremos que los niños aprendan
lo correcto y no lo incorrecto, sin perder el control ni
gritar. He aquí una manera de ofrecer amor y límites.
El “tiempo fuera” es una reconocida
y efectiva alternativa al pegar y regañar. Los padres
de familia y los maestros lo utilizan para ayudar a los
niños a calmarse y manejar su comportamiento. También
es una manera en que los adultos que se sienten enojados
pueden calmarse y distanciarse de un niño cuando
la situación está descontrolándose.
Hay diferentes maneras de hacer “tiempo
fuera”; adapte lo sugerido aquí según
su caso en particular. Los niños sensitivos pueden
tener una reacción fuerte al ser enviados a otro
cuarto para el “tiempo fuera”, y los niños
pequeños pueden mostrar renuencia a separarse de
sus padres. En estas situaciones podemos usar una silla
o el escalón inferior de unas gradas para el “tiempo
fuera”.
El siguiente método funciona para
muchos niños, mas si tiene problemas hable con su
pediatra, maestra(o), o consejero(a).
María: (4 años)
“¡Papá, quiero más helado! ¡Por
favor, papi, por favor!”
Papá: “No,
querida, ya hoy has comido muchos dulces.”
María: “Pero
quiero más helado” (Gritando)
Papá: “María,
si sigues pidiendo no tendrás helado mañana.
Deja de gritar.”
María: (Gritando)
“¡Yo quiero más helado!”
Papá: “Basta.
Si no paras, irás a la silla de tiempo fuera.”
María: (No para,
grita más recio)
Papá: (Lleva a
María y un reloj a la silla) “Pasarás
4 minutos en tiempo fuera. Sé que estás decepcionada,
pero necesitas aceptar cuando te digo “No”.
Una vez cumplas el tiempo fuera saldremos a caminar como
habíamos acordado.”
María: (Llora)
Papá: “Regresa
cuando la alarma del reloj suene, estaré esperando.”
El papá se retira, María
solloza un poco y deja de llorar.
Cuando termina el tiempo fuera, el papá
no guarda rencor, le demuestra atención y cariño
a María, y la lleva a caminar según acordado.
María sabe por qué mereció
el tiempo fuera. Se calma, y el papá evita entablar
una batalla de gritos. Él quiere enseñarle
a no gritar cuando no obtiene lo que quiere. Si él
es consistente, ella aprenderá a no gritar cuando
el papá dice “No”.
Para información sobre disciplina
y para ordenar un libro o video en español o en inglés
“1-2-3- Magia”, por el Dr. Thomas Phelan, visite
www.parentmagic.com
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