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Guías: La Disciplina (Discipline Tips)

El Reto de la Disciplina
Marisol Muñoz-Kiehne, Ph.D.

Disciplinar significa enseñar (la palabra disciplina viene de discípulo, estudiante, el que aprende)
Es preparar a nuestros hijos para la vida, no controlar la vida de nuestros niños

Papeles de los Padres:

  • Maestro (te enseño lo que sé)
  • Testigo (estoy aquí)
  • Espejo (te veo, te escucho)
  • Guía (te muestro un camino)
  • Entrenador (te preparo para que estés listo)

Estilos Disciplinarios:

  • Sargento-pared de ladrillo (controlador, rígido, duro, no hay diálogo, el niño sólo sigue órdenes)
  • Helicóptero de rescate-gelatina (sin límites o consecuencias, el niño no aprende a seguir reglas)
  • Consultor-espina dorsal (reglas y consecuencias razonables y flexibles, el niño aprende a pensar)

Lecciones a Enseñar:

  • Tomar decisiones
  • Resolver problemas
  • Cuidado personal
  • Dominio propio
  • Manejo del estrés
  • Manejo de la ira
  • Pedir ayuda

Ideas a Recordar:

  • Enfatizar lo positivo
  • Dar a escoger entre opciones aceptables
  • Estimular para mejorar, no para que sean perfectos
  • Evitar el comparar a nuestros hijos con otros
  • Reconocer y aplaudir el esfuerzo, no sólo el resultado
  • Los errores no son fracasos, pero su costo aumenta con el pasar del tiempo
  • Al señalar con el dedo, el índice apunta hacia el otro, pero tres dedos apuntan a uno mismo

La Ciencia de la Disciplina
Marisol Muñoz-Kiehne, Ph.D.

La Disciplina es una ciencia: A conciencia, con paciencia y consistencia

A Conciencia:

  • Pensar antes de actuar
  • Enseñar con nuestro ejemplo
  • Modelar actitudes y comportamientos (practicar lo que predicamos)
  • Descubrir qué necesidades está comunicando el joven con su comportamiento
  • Escoger las batallas a enfrentar

Con Paciencia:

  • Responder, no reaccionar
  • Ejercer autoridad sin violencia
  • Aprender a ignorar lo no importante
  • Manejar nuestra ira y frustración apropiadamente
  • Evitar conductas humillantes o abusivas

Y Consistencia:

  • Establecer normas específicas y razonables
  • Dar consecuencias naturales o lógicas

Enseñando Respeto a Nuestros Niños
Marisol Muñoz-Kiehne, Ph.D.

Respeto como fundamento, valor, cualidad, destreza que aspiramos desarrollen nuestros niños.

Respeto es sustantivo y verbo, principio que se lleva a la práctica.
Como otros valores, el respeto, aunque afectados por influencias externas, se aprende principalmente en el hogar.

  • “El respeto al derecho ajeno es la paz”
  • Recordar de quién y cómo aprendimos a respetar nosotros
  • El respeto se gana dándonos a respetar y tratando a otros con respeto
  • Mostrar respeto propio, respeto a los mayores, a la autoridad, a las leyes
  • Comunicar respeto sin palabras (con la mirada y el tono de voz)
  • Respetar y tolerar personas con ideas o visiones diferentes a las nuestras
  • Permitir la expresión de pensamientos y sentimientos negativos
  • Permitir desacuerdos
  • Resolver los conflictos sin violencia
  • Tratar a nuestros hijos como a nuestros mejores amigos
  • Respetar, tomar en serio sus opiniones, sus emociones y sus decisiones
  • Respetar la privacidad de nuestros hijos (puerta cerrada, pertenencias personales)
  • Demostrar respeto al escuchar, al hablar, al actuar
  • Practicar buenos modales: Gracias, por favor, lo siento
  • Practicar pedir permiso, disculpas, perdón
  • Enseñar cómo pensar y tomar decisiones, no qué pensar ni qué decidir
  • Estimular, dar ánimo sin presionar o empujar
  • Evitar juzgar, criticar, invalidar sus ideas y sentimientos
  • Evitar comparar a sus hijos; la vida no es una competencia ni un concurso
  • Evitar el uso del sarcasmo y la burla
  • Mensajes importantes: creo en ti, confío en ti, eres importante, tú puedes

Enseñando Responsabilidad a Nuestros Niños
Marisol Muñoz-Kiehne, Ph.D.

Responsabilidad como fundamento, valor, cualidad, destreza que aspiramos desarrollen nuestros niños.

Responsabilidad es sustantivo y verbo, principio que se lleva a la práctica.
Como otros valores, la responsabilidad, aunque afectada por influencias externas, se aprende principalmente en el hogar.

  • Responsabilidad como “habilidad para responder”
  • Recordar de quién y cómo aprendimos responsabilidad nosotros
  • La responsabilidad se aprende en atmósfera de cariño, firmeza, y dignidad, no control o desorden
  • Las responsabilidades nos hacen sentir útiles, necesarios, apreciados
  • Ofrecer oportunidades para demostrar responsabilidad
  • Acordar cuales son las responsabilidades y consecuencias de cada cual, según sus capacidades
  • Servir de ejemplo de cumplir con nuestras responsabilidades
  • Enseñar a asumir responsabilidad sobre los problemas y las soluciones
  • Enseñar a manejar el tiempo y el dinero
  • Enseñar a cumplir con las tareas del hogar y de la escuela según sus capacidades
  • Cumplir con deberes, acuerdos, palabra y promesas
  • Devolver lo que tomamos prestado, no dar excusas, no gastar más de lo que podemos
  • Disculparnos y corregirnos al cometer errores
  • No mentir, dejar pasar, pagar o premiar los errores de nuestros niños
  • Dejar que nuestros niños tomen decisiones y asuman responsabilidad por las consecuencias
  • Todo derecho trae responsabilidades
  • Con conducta responsable ganamos privilegios, con conducta irresponsable, los perdemos
  • Pasos: Dar responsabilidad a nuestros niños
  • Confiar que la cumplirán
  • Si no la cumplen, permitir que enfrenten las consecuencias
  • Darles la misma responsabilidad otra vez, para darles la oportunidad de demostrar que aprendieron de la experiencia

Berrinches y Rabietas
Marisol Muñoz-Kiehne, Ph.D.

A todos nos desesperan y avergüenzan los berrinches y rabietas de nuestros niños, especialmente en lugares públicos. En esos momentos, recordemos que les servimos de ejemplo al permanecer Calmados, Conscientes, Consistentes y en Control, ya que el Estrés y el Enojo de los adultos aumentan los de los niños.

Comprensión:

  • Los niños están más propensos a berrinches cuando se sienten hambrientos, cansados, enfermos, aburridos, atemorizados, o excitados.
  • Los berrinches voluntarios tienen el propósito de llamar nuestra atención o manipular nuestra decisión. Respondamos a éstos demostrando que la rabieta no ha de funcionar. Podemos distraerlos, ignorarlos durante la rabieta y atenderlos en cuanto se tranquilicen, o implementar aislamiento (time-out). No recompensemos estos berrinches ofreciéndoles atención, aunque sea negativa, ni cediendo ante los pedidos o reclamos. “Cuando te calmes, te ayudaré,” “Te escucharé cuando hables con voz baja.”
  • Los berrinches involuntarios demuestran que el niño no puede regular, manejar, o verbalizar sus emociones efectivamente. Respondamos a éstos ofreciéndoles consuelo, ayuda, y ejemplos de cómo hablar sobre la situación y expresar sus sentimientos. “Parece que te sientes frustrado, dime si necesitas ayuda,” “Estoy aquí, cuéntame qué pasa y cómo te sientes.”

Acción:

  • Para prevenir berrinches, evitemos la prisa, el desorden, y situaciones que tienden a precipitar rabietas, tales como ir a tiendas muy estimuladoras o llevar a los niños a mandados aburridos. Preparémonos con juguetes, libros, meriendas, siestas. Sentemos normas claras de comportamiento, estableciendo incentivos para motivarlos, y recompensas o castigos como consecuencias del comportamiento.
  • Durante el berrinche, evitemos que causen lesiones a sí u a otros y destrucción de objetos.
  • Digámosles lo que vamos a hacer. Pidamos ayuda si necesario.
  • Después del berrinche, discutamos el incidente y planifiquemos para situaciones similares futuras. Implementemos la consecuencia acordada.

Orientación:

La Intimidación entre los Niños
Marisol Muñoz-Kiehne, Ph.D.

La intimidación entre niños es de los problemas más comunes y más dañinos que entorpecen su desarrollo emocional, social, y educacional. Es un asunto serio, meritorio de atención e intervención.

Por intimidación nos referimos a actos en los que un individuo o grupo con más poder hostiga emocional o físicamente a otros. Al ocurrir repetidamente, crea un patrón de hostigamiento y un ambiente de inseguridad y peligro.

Manifestaciones

  • Aislamiento intencional, exclusión de grupos y actividades
  • Burlas, insultos por apariencia física, raza u orientación sexual
  • Rumores, murmuraciones, manipulaciones, humillaciones
  • Vandalismo, extorsiones y robos
  • Amenazas y actos de violencia física y sexual
  • La intimidación puede tomar lugar en persona o por medios de comunicación escrita y electrónica.
  • La intimidación entre niñas tiende a ser verbal, mientras que los varones demuestran más intimidación física.

Frecuencia

La intimidación es la forma más frecuente de violencia en nuestra sociedad, y los niños aprenden y copian lo que observan en sus hogares, comunidades, y a través de los medios de comunicación. Aunque es común a través de los diversos grupos sociales y económicos, la intimidación no es una parte normal de la niñez.
Los varones tienden a jugar papeles de intimidador e intimidado más frecuentemente que las niñas.

La intimidación verbal tiende a mantenerse constante a través de los años escolares. Sin embargo, la intimidación física tiende a aumentar en la escuela primaria, ser más frecuente en la intermedia, y disminuir en la secundaria.

Algunas encuestas indican que hasta una mitad de los niños de edad escolar son intimidados en algún momento, y que por lo menos un 10% son intimidados regularmente. Se estima que cientos de miles de niños son intimidados cada día, y varios estudios han señalado que un 15% de los niños son traumatizados al ser intimidados por otros niños.

Un informe reciente de la Asociación Médica Estadounidense calcula que aproximadamente 3.7 millones de niños cometen actos de intimidación moderada o intensa, y que más de 3.2 millones son víctimas de los mismos anualmente.

Desde 1992 se han reportado 250 casos de muerte en las escuelas por violencia en circunstancias de múltiples víctimas. La intimidación ha sido un factor determinante en la mayoría de los casos de balaceo en las escuelas.

Se ha calculado que en los EEUU diariamente faltan a clase 160,000 niños por temor de ser intimidados por otros estudiantes.
Indicadores

En los niños intimidados:

  • Llegan a casa con golpes, o ropa o posesiones maltratadas
  • Dicen haber perdido dinero o posesiones
  • Se sienten tristes, criticados, rechazados por los demás
  • Se sienten perseguidos y demuestran temores
  • Evitan la escuela, algunas clases, o ciertas situaciones sociales
  • Muestran cambios en sus hábitos de comida o sueño
  • Exhiben deterioro en su aprovechamiento escolar
  • Llevan o tratan de llevar consigo alguna forma de protección
  • Hablan de escapar o de hacerse daño a sí o a otros
  • Demuestran conductas agresivas hacia otros más pequeños o débiles

En los niños intimidadores:

  • Parecen no sentir compasión por los demás
  • Demuestran necesidad de estar en control y dominar a otros
  • Exhiben conductas verbal o físicamente agresivas

Causas

Aunque posiblemente existen predisposiciones biológicas hacia comportamientos agresivos, la intimidación se considera una conducta aprendida. Tiende a cultivarse y propagarse en ambientes de poca supervisión y de disciplina inconsistente. Los niños aprenden de los adultos si la intimidación es aceptable o no.

En la mayoría de los casos, los niños que intimidan han sido directamente expuestos a patrones de intimidación en el que han sido víctimas o testigos de abuso físico, emocional o sexual. Se postula que los intimidadores hostigan a otros para sentirse más poderosos.

Entre otros precipitantes de actos de intimidación también se han identificado el celo, la envidia, y el deseo de atención. Por medio de la intimidación, algunos niños intentan hacen lucir mal a los demás para lucir más atractivos y fuertes.

Características

Si bien toda generalización es injusta, y valen las excepciones…

Los niños intimidados:

  • Manifiestan un concepto bajo de sí mismos
  • Se comportan de maneras calladas y pasivas
  • A menudo se muestran cautelosos, ansiosos, e inseguros
  • Tienden a estar solos, aislados, a carecer de amistades
  • Aparentan menor tamaño y fuerza que los intimidadores
  • Pocas veces se defienden o vengan

Los niños intimidadores:

  • Tienden a pensar casi exclusivamente en el interés y bienestar propios
  • Parecen necesitar y disfrutar el dominar y controlar a otros
  • Muchos intimidadores piensan ser superiores, otros se sienten inseguros
  • Defienden su conducta aseverando que fueron provocados
  • Demuestran dificultades entendiendo las emociones sociales, tales como la empatía, la compasión, la culpa y el remordimiento
  • Algunos tienen trastornos psicológicos que no les permiten sentir y pensar normalmente
  • A menudo son desafiantes o agresivos en relaciones con adultos y las autoridades

Consecuencias

La intimidación entre los niños acarrea consecuencias negativas a corto y a largo plazo. Afecta el clima de escuelas y comunidades, impidiendo que los niños se sientan seguros donde viven o donde van a estudiar y aprender. Y, como otras formas de violencia, la intimidación impacta negativamente tanto al intimidado como al intimidador.

Los niños intimidados:

  • Faltan a la escuela para evitar situaciones de intimidación
  • Reducen su rendimiento escolar por ausencias y dificultades concentrándose
  • Se sienten indefensos y asustados
  • Sienten vergüenza o culpa por ser maltratados
  • Pueden desarrollar enfermedades precipitadas o empeoradas por el estrés
  • Pueden desarrollar trastornos de ansiedad, tales como fobias sociales
  • Pueden desarrollar trastornos del ánimo, tales como la depresión clínica
  • Pueden llegar a considerar la fuga o el suicidio

Los niños intimidadores:

  • Pueden terminar siendo rechazado por sus compañeros
  • Reducen su rendimiento escolar por medidas disciplinarias, tales como suspensiones, que impactan su asistencia
  • Sin intervención, corren alto riesgo de involucrarse en conducta criminal

¿Qué Hacer?

Una de las creencias erróneas sobre la intimidación es que ésta cesará con tan sólo ignorarla. No es así. A menos que se intervenga directamente, la mayoría de las situaciones de intimidación entre niños continuará o empeorará.
Si queremos reducir los efectos perjudiciales de la intimidación en nuestros niños, nuestras escuelas y comunidades, los padres de familia y otros encargados de niños pueden y deben actuar para prevenir actos de intimidación, y para eliminarla cuando ya existe.

En el hogar y vecindario:

  • Observar y escuchar atentamente a sus niños
  • Notar si exhiben temores de otros niños o de situaciones sociales
  • Enseñarles a hacer valer sus derechos
  • Evitar decirle a los niños que se defiendan peleando
  • Practicar respuestas afirmativas y humorísticas a situaciones intimidantes
  • Discutir y demostrar la importancia del respeto y la amabilidad entre las personas
  • Enfatizar que el intimidador es temido, no respetado
  • Recalcar que el intimidador no tiene excusa, y que el intimidado no tiene culpa
  • Alentarles a desarrollar amistades y relaciones de compañerismo
  • Hablar sobre los daños emocionales, sociales, educacionales y legales de la intimidación
  • Preguntarles a diario sobre la escuela y las relaciones entre los compañeros
  • Pedirles que nos cuenten sobre cualquier interacción que los incomode
  • Enseñarles que digan a los adultos si son intimidados o presencian intimidación
  • Sugerir que nos demuestren a través de juegos los incidentes sospechosos
  • Ofrecerse a trabajar en la escuela y a apoyar al personal escolar
  • Procurar ayuda de maestros y consejeros si sus niños juegan papel de intimidado o intimidador

En la escuela o guardería:

  • Desarrollar ambiente en el que se enseña y refuerza el respeto y la amabilidad
  • Establecer política de no tolerancia a la intimidación, con consecuencias apropiadas, y repasarla con los estudiantes
  • Facilitar que los estudiantes creen y sigan un código de conducta
  • Considerar programas especializados en combatir la violencia, tales como la resolución de conflictos, la mediación entre pares, y el manejo del enojo
  • Responder pronta y razonablemente a toda queja o incidente de intimidación entre niños
  • Alentar a los estudiantes que presencien intimidación a que apoyen al intimidado
  • Exhortarles que reporten al personal escolar incidentes de intimidación
  • Supervisar a los estudiantes en los pasillos, baños y áreas de recreo
    Intervenir interrumpiendo toda situación de intimidación

Usando “Tiempo Fuera” (Time Out) al Disciplinar
Rona Renner, RN y Marisol Muñoz-Kiehne, PhD

Tendemos a disciplinar según nos disciplinaron nuestros padres, y de acuerdo a nuestra cultura y estilo de criar niños. Podemos disciplinar de manera respetuosa que comunica queremos que los niños aprendan lo correcto y no lo incorrecto, sin perder el control ni gritar. He aquí una manera de ofrecer amor y límites.

El “tiempo fuera” es una reconocida y efectiva alternativa al pegar y regañar. Los padres de familia y los maestros lo utilizan para ayudar a los niños a calmarse y manejar su comportamiento. También es una manera en que los adultos que se sienten enojados pueden calmarse y distanciarse de un niño cuando la situación está descontrolándose.

Hay diferentes maneras de hacer “tiempo fuera”; adapte lo sugerido aquí según su caso en particular. Los niños sensitivos pueden tener una reacción fuerte al ser enviados a otro cuarto para el “tiempo fuera”, y los niños pequeños pueden mostrar renuencia a separarse de sus padres. En estas situaciones podemos usar una silla o el escalón inferior de unas gradas para el “tiempo fuera”.

El siguiente método funciona para muchos niños, mas si tiene problemas hable con su pediatra, maestra(o), o consejero(a).

María: (4 años) “¡Papá, quiero más helado! ¡Por favor, papi, por favor!”

Papá: “No, querida, ya hoy has comido muchos dulces.”

María: “Pero quiero más helado” (Gritando)

Papá: “María, si sigues pidiendo no tendrás helado mañana. Deja de gritar.”

María: (Gritando) “¡Yo quiero más helado!”

Papá: “Basta. Si no paras, irás a la silla de tiempo fuera.”

María: (No para, grita más recio)

Papá: (Lleva a María y un reloj a la silla) “Pasarás 4 minutos en tiempo fuera. Sé que estás decepcionada, pero necesitas aceptar cuando te digo “No”. Una vez cumplas el tiempo fuera saldremos a caminar como habíamos acordado.”

María: (Llora)

Papá: “Regresa cuando la alarma del reloj suene, estaré esperando.”

El papá se retira, María solloza un poco y deja de llorar.

Cuando termina el tiempo fuera, el papá no guarda rencor, le demuestra atención y cariño a María, y la lleva a caminar según acordado.

María sabe por qué mereció el tiempo fuera. Se calma, y el papá evita entablar una batalla de gritos. Él quiere enseñarle a no gritar cuando no obtiene lo que quiere. Si él es consistente, ella aprenderá a no gritar cuando el papá dice “No”.

Para información sobre disciplina y para ordenar un libro o video en español o en inglés “1-2-3- Magia”, por el Dr. Thomas Phelan, visite www.parentmagic.com

Temperamento: Otra manera de entender la conducta infantil
Marisol Muñoz-Kiehne, PhD y Rona Renner, RN

¿Son sus niños muy diferentes a lo que usted esperaba? ¿Se pregunta a veces dónde aprendió su niña a ser tan extrovertida y voluntariosa, o por qué su niño es tan callado y reservado? Cuando entendemos el temperamento de los niños podemos apreciar más claramente su estilo único.

El “temperamento” es la manera de responder primera y más natural de las personas. Es nuestra forma de ser y de desenvolvernos en el mundo. De la misma manera que algunos bebés nacen con mucho cabello y otros casi calvos, algunos niños son enérgicos desde su nacimiento y querrán interactuar con usted todo el tiempo, mientras otros están contentos jugando calladamente en la cuna mientras usted prepara la cena. Nuestros niños vienen a este mundo con un estilo propio particular.

Los temperamentos no son buenos o malos, pero algunos niños son más difíciles de criar que otros. Mucho depende también del temperamento suyo, y de cuán compatibles son el temperamento de los niños con el de sus padres.

Por ejemplo:

  • Su hija enérgica tal vez quiera que usted practique fútbol con ella en cuanto se despierte, pero usted tiene un nivel de energía más bajo y preferiría sentarse a leer el periódico o dormir la mañana. La energía de su niña quizás le resulte molesta, aunque sea normal para ella.
  • Su hijo puede ser sensitivo a lugares y personas desconocidos y le tomará tiempo entrar en confianza, así que cuando van a casa de familiares querrá sentarse en su falda. El que usted sea amistoso y gregario no significa que su hijo también lo será. Déle tiempo para que se sienta cómodo, y entonces se atreverá a jugar con los otros niños.
  • Usted quizás reacciona intensamente y grita fácilmente. Su niña puede ser baja en intensidad y sensitiva al volumen alto. Cuando usted grita, ella tenderá a llorar. Trate de bajar el volumen de su voz y háblele una vez usted se haya calmado. Por otro lado, tal vez tenga una niña alborotosa que reacciona intensamente. Si es así, respire profundamente y cuente hasta 10 antes de responderle, y evitará una gritería.
  • Algunos padres de familia se adaptan fácilmente, y se impacientan con el niño a quien le toma tiempo alistarse para salir en la mañana. Reduzca su velocidad y déle instrucciones claras sobre lo que espera que haga, y un reloj con alarma para que sepa cuando sea hora de salir.
  • Conocer el temperamento es una herramienta útil para el proceso interminable de desarrollar una relación sana con nuestros. Aprenda más sobre este tema leyendo “Cómo Desarrollar El Temperamento De Su Hijo” por Beverly LaHaye, y “Por favor, compréndeme: tipos de carácter y temperamento” por David Keirsey y Marilyn Bates.

Menos Gritos y Más Gozo en Nuestras Familias
Marisol Muñoz-Kiehne, PhD y Rona Renner, RN

La mayoría de los padres de familia no quieren gritar, pero muchas situaciones provocan regaños y gritos. Si siente cansancio, hambre, o frustración, tendrá más dificultades manejando sus emociones, y el gritar es a veces una reacción automática.

He aquí unas medidas a tomar para gritar menos y gozar más en su familia.

Reduzca su estrés:
• Si está haciendo demasiado, decida qué es lo más importante, y elimine otras actividades.
• Duerma suficiente, y descubra maneras de relajarse.
• Ejercítese regularmente y coma bien.

Decida gritar menos:
• Piense en por qué esta es una meta importante para usted y su familia. ¿Cómo se sentía en su niñez cuando sus padres gritaban? ¿Se portan mal o se asustan sus niños cuando usted grita? ¿Le gustaría vivir en un hogar más calmado?
• Desarrolle un plan:
- Dígale a su familia que cuando sienta su nivel de estrés aumentar, tomará un descanso de cinco minutos.
- Identifique los obstáculos que dificultan su intención de gritar menos. Quizás su pareja o hijos no están ayudándole suficiente.
- Pida apoyo y ayuda. Si su hermana le ha ofrecido cuidarle los niños, acepte el ofrecimiento.

Maneje su enojo:
• El primer paso para gritar menos es reconocer lo que le altera. Si toma apuntes identificará las circunstancias en las que está más propenso a gritar. ¿Tiende a gritar a cierta hora del día? ¿Se encuentra usualmente en casa o en el auto cuando grita? ¿Qué comportamientos provocan sus gritos, y cómo se siente entonces?
• Tome notas por lo menos una semana, y conocerá mejor sus tendencias y patrones. Reflexione sobre sus apuntes.
• Imagine una cámara en su hogar tomando fotos de usted cuando grita. ¿Qué ve?
• Sea amable con usted mismo al observar sus patrones de comportamiento. El hecho de que esté leyendo esto significa que es un padre de familia dedicado.
• Respire profundamente antes de responderle a sus niños. Si está a punto de gritar, retírese y piense en lo que quiere lograr. Trate de disciplinar respetuosamente, con amor y límites. Dejarle saber a sus niños lo que espera que hagan, y seguir su conducta con consecuencias ayudará a reducir la gritería.

Disfrute el tiempo que dedica a su familia. El mayor legado que puede dejarles es un hogar armonioso.

Recurso: Kids, Parents, and Power Struggles por Mary Sheedy Kurcinka

Cómo Disciplinar a los Niños con Amor y Límites
Por Marisol Muñoz-Kiehne, Ph.D y Rona Renner, RN

Cuando los padres de familia hablan sobre disciplinar a sus niños, a menudo se refieren a castigarlos. A lo que nos referimos aquí al hablar de disciplina es a enseñar a los niños lo correcto de lo incorrecto, de una manera respetuosa y efectiva. El método a utilizar dependerá de su propia experiencia y de la edad y conducta de sus niños. Los niños aprenderán a manejar sus emociones y resolver sus conflictos observándole a usted, así que mantenga la calma, y piense en lo que necesitan sus niños.

He aquí unas guías disciplinarias:

Establezca normas y expectativas claras. Comunique claramente lo que quiere decir, y no diga lo que no esté dispuesto a cumplir. Si es hora de irse del parque, no amenace a los niños a dejarlos allí. Anuncie la hora de partida con 5 minutos por anticipado, y llévese a los niños a la hora indicada, aún si se quejan.

Demuestre que acepta las emociones y los deseos de sus niños. “Veo que estás triste por no poder ir a la escuela con tu hermano. Pensemos en lo que haremos cuando regrese a casa.”

Implemente consecuencias razonables por el mal comportamiento, y reconocimiento por el buen comportamiento de sus niños. Cuando su hijo moleste a su hermanita, retírelo a otra habitación por un tiempo determinado. Cuando la trate bien, déjele saber lo mucho que aprecia esta conducta.

No espere más de sus niños de lo que ellos son capaces de hacer. En lugar de enojarse con sus pequeños por estar inquietos en la tienda, pídales que le ayuden a seleccionar las frutas y las verduras, y a contarlas. Las salidas a hacer mandados deben ser breves.

Presente un frente unido con su pareja y otros encargados de sus niños. Si le permite a sus niños una hora de ver TV diaria, asegúrese de que los demás adultos implementen esta norma. Si sus niños tienen berrinches a la hora de apagar la TV, considere eliminar el privilegio de ver TV el día siguiente.

No implemente consecuencias negativas cuando esté enojado. Si sus adolescentes le hablan groseramente y usted empieza a enojarse, cálmese antes de decidir qué consecuencia impartirá. Enojado puede reaccionar exageradamente.

Si el mal comportamiento de sus niños aumenta, escuche, observe, y reflexione sobre lo que puede estar sucediendo. A veces la conducta de los niños es una manifestación de estrés, temor, u otras emociones. Comparta tiempos divertidos con sus niños, y provéales de un entorno seguro con rutinas, amor, y límites.

Para aprender más acerca de la disciplina y sobre otros asuntos de interés par padres de niños pequeños, llame a los Primeros 5 de California al 1-800-50NINOS (español) o al 1-800-KIDS-025 (inglés) y recibirá un paquete informativo.