
|
Guías: La
Comunicación (Communication
Tips)
Comunicación Efectiva con Nuestros Niños
Marisol Muñoz-Kiehne,
Ph.D.
Pensar:
-
Planificar,
razonar, decidir, resolver conflictos
-
Recordar y aprender
de nuestra propia juventud
-
Reconocer
nuestras emociones
-
Usar nuestra
intuición, sexto sentido
-
Mirar
y ver lo presente y lo ausente
-
Detectar y prestar
atención
a patrones, características,
y cambios
-
Oír lo que dicen y lo que
no dicen
-
Detectar mensajes y sentimientos según
el tono de voz
-
La palabra “escuchar” en
chino incluye ojos, oídos, atención
total, tú, y corazón
-
Ofrecer oportunidades
de escucharles privada, frecuente, y regularmente
-
Descubrir
sus intereses y preferencias
-
Dedicar tiempo a escuchar
a nuestros hijos conduce a conocerles como individuos
-
Hablar con ellos,
no hablarles a ellos
-
Hablar de asuntos
importantes y de temas difíciles
-
Tener buen tino,
escoger el momento y lugar apropiado para hablar
-
Saber
cuándo callar
-
Usar preguntas abiertas:
Cuéntame
de… , ¿Qué piensas
de…?
-
Responder preguntas
directamente, claramente, según su nivel de comprensión,
honestamente
-
Admitir cuando estamos
confundidos, o cuando no tenemos una respuesta
-
Usar “oraciones
Yo”: Yo (siento, pienso… cuando tú…)
-
Nombrar
emociones: gozo, tristeza, ira, temor, etc.
-
Usar ejemplos
específicos ilustrativos, propios,
de otros, de la TV, de libros
-
Empezar
con lo positivo, especificar los comportamientos que
nos agradan
-
Escuchar la respuesta
del otro, reflejar las emociones, cotejar si su percepción
o entendimiento son acertados
-
Expresar reconocimiento
y ofrecer elogios; demostrar afecto con
palabras y gestos
-
Mensajes:
Creo y confío en ti, sé que
puedes, te escucho, eres importante
para mí
-
Ordenar,
mandar, amenazar, cambiar el tema, rechazar, ignorar
-
Predicar,
dar discursos, cantaletear, interrogar, analizar, interpretar
-
Juzgar,
criticar, culpar, atacar, avergonzar, humillar, ridiculizar
Escuchando
a Nuestros Niños
Marisol Muñoz-Kiehne,
Ph.D.
-
Una de las maneras más importantes de llegar a conocer
a nuestros niños es escuchándoles.
Si queremos que nuestros niños nos
hablen y nos cuenten sus cosas, debemos practicar
escucharles atentamente.
-
Empezar a escucharles
desde que son pequeños; aún los más
chiquitos tienen algo que decir.
-
Si les escuchamos cuando
nos cuentan lo insignificante, luego nos contarán
lo importante.
-
El escuchar es una de las destrezas más
importantes para la vida. Si practicamos con nuestro
ejemplo, les ayudamos a nuestros niños a desarrollarla
también.
-
Al escuchar atentamente prestamos
atención total, eliminamos las distracciones,
dejamos lo que estábamos haciendo, y le
miramos a los ojos.
-
Es importante escoger el tino
y el lugar apropiado
para cada tipo de conversación.
-
Escuchar
con los oídos cuál es el mensaje,
oyendo lo que nos dicen directamente, lo que
nos dicen entre líneas,
y lo que no nos dicen.
-
Escuchar con los ojos,
observando su apariencia y su comportamiento.
-
Escuchar
con el corazón, con paciencia, reconociendo
nuestras emociones.
-
Reflejar el contenido
de lo que le escuchamos decir.
-
Reflejar las emociones
que reconocemos en lo que nos contaron.
-
Parafrasear
lo que escuchamos.
-
Confirmar si lo que entendimos corresponde
con el mensaje deseado.
Hablando con Nuestros
Niños
Marisol Muñoz-Kiehne,
Ph.D.
-
Hablar con ellos, no hablarles a ellos
(“Quiero que hablemos,” no “Quiero
hablarte.”)
-
Llamar su atención
(por su nombre, tocándoles)
antes de empezar a hablar.
-
Hablar con
claridad, y según el nivel de
entendimiento de cada niño.
-
Incluir
a los niños en las conversaciones
familiares apropiadas.
-
Considerar
la opinión de los niños
al tomar decisiones familiares.
-
Usar
el pronombre “yo” al
comunicar nuestras experiencias.
-
Decir
la verdad.
-
Cumplir lo que prometemos.
-
Responder a toda
pregunta de los niños.
-
Contestar “no sé” cuando
no tenemos la respuesta.
-
Compartir con nuestros niños
lo que sabemos y creemos.
-
Hacerles preguntas abiertas
sobre sus actividades, intereses, ideas.
-
Demostrar respeto
al hablar.
-
Reconocerles cuando toman buenas
decisiones.
-
Evitar dar muchos
consejos
-
Seguir un “no” con un darles
a escoger entre dos “sí.”
-
Comunicarles
afecto con palabras y acciones.
-
Decirles “te quiero” como
oración completa (no “te
quiero cuando…”)
-
Evitar
o minimizar los
obstáculos
de la buena comunicación:
ordenar, amenazar,
sermonear, criticar,
ridiculizar, interrogar,
rechazar, ignorar,
y atacar.
Rivalidad entre Hermanos
Marisol Muñoz-Kiehne,
Ph.D.
¿ De Qué se
Trata?
-
Celo
como emoción básica, natural e inevitable;
típico y normal en los hogares
de más de un niño
-
Oportunidad
de aprender a cooperar, negociar, resolver
conflictos, relacionarse con los pares
-
Severidad
y frecuencia depende de edad, diferencia de edad, temperamento,
y
de cómo se manejan
las disputas
-
Disputas, peleas,
resentimiento excesivo pueden ser destructivos a la relación
entre hermanos, y a futuras relaciones
-
Por atención,
por aceptación, por posición,
y por posesión
-
Por competencia,
el niño se
siente desplazado, destronado por
el hermano
-
Somos padres
diferentes para cada
uno de nuestros niños; a los
mayores les ofrecemos más
energía, a los menores más
experiencia
-
Involucrar
a los niños en actividades, decisiones,
eventos importantes
-
Ofrecer privilegios
para mayores, medianos y menores
-
Cada cual como único,
diferente- afirmar la personalidad y talentos de
cada cual
-
Cada cual como importante- respetar el
tiempo, espacio, y pertenencias de cada cual
-
Atención
individual regularmente, con contacto físico
y reconocimiento verbal
-
Clima familiar de
afecto, confianza, y seguridad
-
Trato justo y equitativo,
no igual
-
Preparar a los niños para los cambios
esperados (con plática,
juegos, libros)
-
Enseñar, estimular,
reconocer, y premiar comportamientos
cooperativos, solidarios, respetuosos
-
Establecer
reglas específicas de convivencia
en el hogar- ponerlas por escrito
como recordatorio
-
Enseñar a compartir y a jugar
con compañerismo
-
Enseñar alternativas
a las peleas- retirarse, negociar, pedir ayuda o
intermediarios
-
Enseñarles a concentrarse en lo
que puede y tiene cada cual, sin comparaciones
-
Ignorar,
desalentar, o castigar
comportamientos agresivos
o destructivos
-
Cuando
hay un conflicto, disciplinar a ambas partes
-
Identificar
las situaciones que provocan rivalidad,
y evitarlas o apoyarles
al enfrentarlas
-
Experiencias
independientes- donde cada cual escoge
y se manifiesta
-
Experiencias
compartidas- sobremesa, juegos
divertidos y
paseos placenteros como
familia
-
Libros
para adultos (Sobrellevando
la Rivalidad
entre Hermanos,
Shari Cohen)
y para niños
-
Platicar,
desahogarse,
y expresarse
con arte
y música,
escribir
en diario
-
Buscar ayuda
profesional
si las
conductas relacionadas
a
los celos
están
causando daño
emocional o físico
-
Comparaciones-
crean competencia
-
Favoritismo- cuando hay predilectos
o preferidos entre los hermanos, todos pierden
-
Sobrenombres
negativos- sólo perjudican
-
Expectativas no razonables-
esperar demasiado de los mayores, y no suficiente de
los menores
-
Reaccionar exageradamente a las disputas
típicas
de los hermanos
-
Intervenir en disputas
que pueden resolver independientemente
-
Forzar disculpas
o abrazos
Hablando de Sexo con
Nuestros Niños
Marisol Muñoz-Kiehne,
Ph.D.
Es importante que hablemos sobre la sexualidad con nuestros
niños y adolescentes para apoyar su desarrollo, informar
su aprendizaje, y guiarlos a que tomen decisiones saludables
y responsables. El Cirujano General de EEUU indica que la comunicación
abierta entre padres e hijos está relacionada con el aplazamiento
de las relaciones sexuales y el uso más consistente de
los anticonceptivos entre los adolescentes que son activos sexualmente.
Aunque sintamos incomodidad o vergüenza, no evitemos ni
posterguemos esta conversación, por el bienestar presente
y futuro de nuestros niños. Las siguientes docenas de
guías y recursos pueden ayudarnos.
Recomendaciones:
1. Reconozcamos que
los niños son seres sexuales; recordemos y aprendamos
de nuestra propia niñez y juventud
2. Preparémonos para la conversación
recurriendo a libros con explicaciones
e ilustraciones
3. Tomemos la iniciativa y tengamos buen tino, escogiendo el momento y lugar
apropiado para hablar en privado y frecuentemente
4. Abordemos temas como masturbación, menstruación, embarazo,
métodos anticonceptivos y enfermedades
transmitidas sexualmente, llamando por
su nombre a las partes del cuerpo y los
actos sexuales
5. Hablemos de las consecuencias de tener una vida sexual activa
6. Enfaticemos la responsabilidad y el respeto propios y hacia otros
7. Presentemos nuestros valores familiares, culturales y religiosos
8. Usemos preguntas abiertas (“Cuéntame de…”, “¿Qué piensas
de…?”)
9. Escuchémosles sin juzgarles, animémosles
a que nos tengan confianza
10. Respondamos a sus preguntas directa,
clara, honestamente, y según
su nivel de comprensión, admitiendo cuando no tenemos una respuesta,
y buscándola
11. Procuremos guía de profesionales de la salud, maestros, líderes
religiosos
12. Evitemos ordenar, amenazar, rechazar, ignorar, predicar, cantaletear, interrogar,
juzgar, criticar, culpar, atacar, avergonzar, humillar, y ridiculizar
Recursos:
1. Cómo Hablar De Sexo
a Los Niños (Ruth K. Westheimer, Diane
De Groat)
2. Cómo Hablar A Los Niños
Acerca Del Sexo (Learning Technology Inc.)
3. Diez Consejos para los Padres de Familia: Ustedes Pueden Ayudar a Sus Hijos
e Hijas a Evitar el Embarazo en la Adolescencia, www.teenpregnancy.org/espanol.htm
4. Hablemos Acerca del...s-e-x-o. (Lorri Foster, Sam Gitchel)
5. Hablemos del Sexo, www.siecus.org
6. La Sexualidad Humana: Cómo y Cuándo Hablarle
a los Hijos, (305) 285-5532
7. Lo Que Todo Adolescente En Verdad Quiere Saber Sobre El Sexo (S. Hacker
Silvia)
8. No Hay Lugar Como el Hogar...Para
la Educación Sexual (Mary Gossart)
9. Planned Parenthood, www.plannedparenthood.org,
1 (800) 230-7526
10. Sexo Para Adolescentes (Conchita Madueno)
11. Sexo : Una Guía para Adolescentes (Miriam Stoppard)
12. S.O.S! Hablemos de Sexo - Soy un Adolescente (Nick Castro, Karen Gravelle)
Hablemos de Diversidad Sexual
Marisol Muñoz.Kiehne,
PhD
Bien decían nuestros abuelitos: todos somos distintos,
como los dedos de la mano… cada
cabeza es un mundo, y cada familia
es un mundo.
Enseñemos a nuestros niños que en la sexualidad
existen diferencias que debemos respetar y podemos apreciar. ¿Sabe
que muchas especies animales exhiben homosexualidad y bisexualidad? ¡La
naturaleza, la vida es diversa!
Lamentablemente muchos mueren o
viven sufriendo, por los prejuicios que algunos demuestran
hacia personas homosexuales. ¿Quién
quiere que sus hijos sean hostigados por cuenta de su orientación
sexual, o que crezcan con actitudes que hagan sufrir a otros?
Este asunto nos incumbe a todos. ¿Sabía que se
estima que una de cada diez personas se considera homosexual,
lesbiana o bisexual? Un estudio reciente revela que un tercio
de las parejas del mismo sexo en California incluye por lo menos
un Latino, y la mayoría tienen niños.
Los adolescentes homosexuales y
lesbianas sufren más
aislamiento, problemas familiares, abuso de sustancias, depresión,
y gestos suicidas que los jóvenes que no enfrentan prejuicio
contra su orientación sexual. Muchos jóvenes
Latinos no se atreven a expresar
sus sentimientos y dudas al respecto
a sus propios padres, por miedo al
rechazo y a la burla por actitudes
machistas.
Abramos el diálogo para
fomentar mayor entendimiento sobre este tema en nuestras
familias y comunidades.
-
Hablemos con
los niños según
su nivel de comprensión,
contestando sus preguntas honestamente
y preguntándole
lo que piensan.
-
Discutamos libros,
programas, películas, y canciones
que presenten personajes homosexuales.
-
Reconozcamos
personas destacadas identificadas como homosexuales o
lesbianas, tales como el
filósofo Platón, los emperadores
Julio César
y Alejandro Magno, los artistas
-
Leonardo
Da Vinci y Miguelangel, el poeta Federico
García Lorca, la pintora Frieda
Kahlo, y el director de cine Pedro Almodóvar).
-
Procuremos
información de fuentes fiables.
-
Demostremos
respeto a las diferencias con nuestro
ejemplo, no permitiendo
lenguaje ofensivo.
Aunque las asociaciones nacionales de siquatría y sicología
han establecido que la orientación homosexual no es una
enfermedad mental, los prejuicios están basados en la
ignorancia, y existe mucha ignorancia sobre la diversidad sexual.
Tendemos a temer lo que no entendemos, y a rechazar lo que tememos.
Mas según nos informamos, el temor se desvanece, el rechazo
desaparece, y cambiamos nuestras actitudes. Y cuando muchos individuos
cambian de actitud, cambian las actitudes sociales.
Libros:
La Tarjeta de Antonio (Rigoberto Gonzalez)
¿Se elige? 300 Preguntas y respuestas sobre
la homosexualidad (Eric
Marcus)
Entender a los que entienden: Homosexualidad y familia (J
Escalas & I Nolla)
La Homosexualidad En El Niño
y En El Adolescente (Freisler
Lebovici)
Conversaciones: Relatos por padres y madres de hijas lesbianas
y hijos gay (Mariana Romo-Carmona)
Organizaciones:
PFLAG Parents (Families
and Friends of Lesbians and Gays) 708 358 5159
GALTIP (Gay and Lesbian Teen Intervention Program) 650 294 2633
Spectrum (Center for Lesbian, Gay, Bisexual and Transgender Concerns) 415 456
1115
LLEGÓ (National Latina/o Lesbian, Gay, Bisexual & Transgender
organization) www.Llego.org
Relaciones Amistosas con Su Pareja
Por Marisol Muñoz-Kiehne,
PhD y Rona Renner, RN
Una vez nacen los hijos, los padres
de familia experimentan dichas y desafíos. La crianza de los niños es una
responsabilidad enorme, y es inevitable que se eleven los niveles
de estrés. La mayor parte de las parejas dicen experimentar
un aumento en la tensión dentro del matrimonio o relación
cuando se convierten en padres
de familia.
Si bien hasta los buenos padres
se gritan en presencia de sus niños,
los estudios señalan que esto atemoriza a los niños, quienes
a menudo piensan que los conflictos se deben a ellos. Es importante reducir
la exposición de los niños a las
peleas entre sus padres.
He aquí un ejemplo de una situación típica
que puede conducir a un intercambio negativo
o a una pelea:
Usted acaba de recoger a los niños del cuidado infantil; su hogar necesita
limpieza, la cena necesita ser preparada, y los niños necesitan su atención.
Su pareja llega a casa y dice, “Tuve un día muy difícil
en el trabajo, tengo hambre, ¿por qué la cena no está lista?”
Cómo usted responderá depende de factores tales como su estado
de ánimo, su crianza, si ya siente resentimiento hacia su pareja, y
cómo se siente acerca de pelear en presencia de los niños.
Una persona tal vez se enojaría y gritaría
desde el otro cuarto, “¿Acaso
estoy de brazos cruzados? Nada más piensas en ti, así que prepárate
tu propia comida.” Otro padre de familia
quizás diría, “Cariño,
estoy en el dormitorio. Ven y danos un beso, y luego recalentamos la comida
de anoche. Siento que tu día haya sido difícil.”
¿Cómo respondería usted? Repase estas guías
para mantener relaciones amistosas con su pareja:
-
Aprendan a reconocer cuando sienten enojo,
pues entonces no razonan óptimamente. “No
puedo hablar ahora. Regresaré en
unos minutos.”
-
Cuando se percaten
de sentir estrés, tomen varias
respiraciones profundas y retírense a un lugar
donde puedan calmarse. Pregúntense qué sienten. ¿Es
decepción, sentimientos heridos,
frustración,
tristeza?
-
Cuando lleguen a casa, bese
o abrace a su pareja antes de empezar
a quejarse.
Recuerden que son amigos, y que ambos trabajan duro.
-
Saquen
tiempo para cultivar la relación de pareja.
Con el pasar del tiempo pueden distanciarse. Planifiquen
una cita semanal, préstense
atención cuando los niños
duermen.
-
Compartan comentarios positivos
que especifican lo que es de
su agrado. “La
sopa que hiciste estuvo deliciosa,
gracias.” O, “Me
gusta cuando le lees a los niños.
Tener un ratito libre me hace
bien.”
-
Cuídense.
Si su pareja pierde el control,
retírese
o pida ayuda.
-
Procuren apoyo
si parecen no poder restaurar
su relación.
Consulten a familiares, amistades,
líderes
religiosos o terapeutas.
|
|